Muro de chavocurioso - CubaRed.com - La Red Social cubana
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Me gusta conversar de todo un poco, no tengo problemas de escuchar ninguna confesión incluso la mas alocada. Me gustaria poder compartir con toda la gente que quiera brindarme su amistad. Me gusta leer, el buen cine, fanatico a las series de TV y el anime.


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Rabgel
03 Ene. 2020 (hace 95 días)
escríbeme a mi correo rangelluisv@gmail.com
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Domich1161
23 Sep. 2019 (hace 197 días)
Hola ponte en contacto conmigo +5353197678 mi wsapp
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chavocurioso en el grupo EL CONFESIONARIO
18 May. 2019 (hace 326 días)
Teniendo yo 19 calientes años, me encontraba en una de esas épocas en que no se da ninguna posibilidad de tener sexo, por lo tanto, muy excitado.



Mi padre necesitaba realizar en la casa algunos trabajos de pintura y para eso contrató a un pintor que cumpliera el cometido. El día señalado, concurrió el pintor contratado y dos ayudantes. El jefe del equipo tenía unos 35 años, moreno, corpulento, musculoso y bien parecido. Sus ayudantes eran de mi edad aproximadamente, entre 19 y 21 años, pelilargos, delgados pero con sus cuerpos muy marcados.



Estuvieron diez días en la casa desarrollando sus trabajos y durante ese tiempo llegamos a tener mucha confianza, conversábamos mucho y mantuvimos una simpática relación entre todos, más con los pintores de mi misma edad con los que hasta podría decir que -por afinidad- nos hicimos casi amigos.



Invariablemente, se hablaba de mujeres y de sexo, como suele suceder en un grupo de machos. Sin embargo, mi sexualidad tan elástica me llevaba a sentirme atraído por sus cuerpos y su virilidad, todo aumentado por la simpatía y la confianza que había empezado a unirnos. En esos días, muchas veces nos contamos nuestras aventuras sexuales, yo -por mi parte- exagerándolas un poco.



A lo largo de esos días, noté que los muchachos se ponían cada vez más atrevidos y calientes en sus comentarios. En una ocasión, el jefe -que así voy a llamar al mayor y principal del grupo- me preguntó -delante de los otros chicos- si me pajeaba mucho, y le contesté que sí, que cuando no hacía algo con alguien lo hacía y lo disfrutaba mucho, incluso entre amigos. Dejé picando ese balón en su área...



El día de la entrega del trabajo, toda mi familia debió ausentarse y mi padre me encargó que reciba y pague a los pintores lo que restaba por su servicio. Así lo hice, estando los tres pintores en casa, y como despedida los invité a tomar unas cervezas. Aceptaron con gusto.



Era verano, hacía mucho calor y nos quedamos los cuatro con el torso desnudo. Mientras bebíamos la cerveza, seguimos hablando de nuestras cosas y yo -muy a propósito- volví a sacar el tema del sexo y las masturbaciones, hasta que noté que los tres se habían puesto "cachondos". El Jefe me preguntó si hacía muchas veces las pajas en grupo y le contesté que cuando podíamos y teníamos la casa sola, con algunos de mis amigos nos reuníamos para eso.



Para aumentar la calentura del clima, les propuse ver un video porno que tenía bien guardado en mi cuarto. Allí fuimos y lo vimos: dos tíos le daban y le daban a una tremenda perra. El ambiente se puso muy caliente.



El jefe -al que le brillaban los ojos igual que a sus colaboradores- me dijo: "Te animás a hacer entre nosotros lo mismo que con tus amigos??", mientras los otros dos chicos asentían. Alcanzado mi objetivo, les dije que si. Les conté que con mis amigos, para más excitación y disfrutarlo mejor, nos poníamos completamente en bolas.



En seguida el Jefe empezó a desnudarse y, imitándolo, todos hicimos lo mismo. Quedé impresionado con el cuerpo espectacular del jefe, robusto, bien musculoso, con brazos y piernas fuertes, los pectorales bien marcados, sin un pelo en el cuerpo -salvo en las axilas y en el bosque de pendejos-. Tenía la verga y las bolas más grandes que había visto, ya con una importante erección. A los otros chicos también los ví atractivos, con sus cuerpos delgados y marcados, sus bultos bien desarrollados y sus pijas duras. Me pidieron que repita el video.



Me dió la impresión que los tres estaban acostumbrados a hacerlo juntos, porque el Jefe empezó a fortarse el bulto y batirse la pija, mientras que los otros dos chicos lo rodearon, muy cerca de su cuerpo, y empezaban a pajearse suavemente. Él les hizo una indicación con un gesto, y comenzó a marcar sus músculos, mientras que los dos chicos -respondiendo a su gesto- con una mano se la batían y con la otra recorrían el cuerpo de su jefe.



Con un movimiento de su cabeza, el jefe me pidió que me acerque y haga lo mismo. Yo la tenía muy dura, y me la estaba batiendo. Me uní a ellos, y también pasé mi mano por el cuerpo de él y, por momentos, de los otros dos chicos, que también me frotaban.



Pegamos nuestros cuerpos mientras nos acariciábamos con una mano y nos pajeábamos con la otra. Cuando estaba así, sentí el calor y el olor de los cuerpos de esos machos, sobre todo el olor de sus sexos que ya habían empezado a soltar líquido preseminal. El jefe ordenó que vayamos despacio, para no irnos tan pronto y seguir disfrutando.



En un momento, el Jefe comenzó a pasar la enorme cabeza de su tremenda verga por las bolas de cada uno de nosotros, mojándonos con su líquido preseminal abundante, también nos pidió que hagamos lo mismo con él y entre nosotros. Me enloqueció de placer sentir que esas cabezas de pija mojaban mis huevos y hacérselo a ellos, todo entre gemidos. A renglón seguido, el jefe tomó la verga de uno de los chicos, la unió con la suya -una sobre otra- y con su mano grande las pajeó al mismo tiempo; así lo hizo con cada uno y nos pidió que lo repitiéramos entre nosotros.



Uno de los chicos se descontroló y chupó con desesperación las axilas y las te... Ver más
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chavocurioso en el muro público
14 Ene. 2019 (hace 449 días)
PARA HACER NUEVAS AMISTADES Y QUIEN SABE, SI OTRAS COSAS, VISITA:
CUBANO.ES
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chavocurioso en el grupo EL CONFESIONARIO
07 Jul. 2018 (hace 641 días)
Trio con albañiles mayores
Que fueran hombres tan maduros y sucios me excitaba mucho.

Esto paso cuando tenia 17 años, mis padres habian contratado albañiles para contruir una habitacion arriba de casa, eran tres, dos hombres mayores y un chico joven.


Siempre que salia o llegaba a casa los veia, aveces hasta fingia que mi llave no abria la puerta porque queria seguir viendoles, los dos hombres mayores me gustaban mucho, uno tenia una barba que me encantaria sentir pinchandome mientras me besaba y otro, tenia una barba mas grande, de la cual podria agarrarme y acariciar mientras que saltaba sobre su verga.


Tenian unas manos grandes, se veian tan asperas y seguro se sentirian muy bien manoseando mi cuerpecito.

Estaba siendo la epoca de calor, por lo que aprovechaba para salir en shorts y con blusas que dejaban poco a la imaginacion, sin sosten y aveces salia hasta en bragas al patio, despues de todo, estaba en mi casa de todos modos.

Me excitaba un monton cuando miraba de reojo y veia a esos hombres mirandome, aveces estaban abajo y aveces arriba en la habitacion, me miraban desde arriba, me gustaba ponerme blusas escotadas y sin sosten para que tuvieran una vista perfecta, no tenia mucho pecho, pero era suficiente como para excitarles, en cambio mi trasero, puedo presumir que era bastante grande, esa era mi arma secreta, agacharme mientras estaban ellos asi era genial.


Ellos se daban cuenta de que yo los provocaba a proposito, cuando yo hacia cosas para provocarles los miraba y les sonreia, ellos tambien me devolvian la sonrisa.

Una tarde mis padres tuvieron que salir por una urgencia y me quede sola con los albañiles (Solo porque fue una urgencia, jamas se les ocurriria dejarme sola con ellos en otra circunstancia) iban a tardar unas horas y yo ya estaba decidida, esos hombres me calentaban mucho y sabia que yo tambien a ellos.


Uno de ellos bajo al patio a buscar ladrillos, yo iba en bragas y con una blusa escotada, se marcaban mis pezones, me acerque a el y le mire con una sonrisa, fingiendo inocencia.


(No es exactamente lo que se dijo, pero asi lo recuerdo.
)

-Hola

-Hola hermosa

Me dijo mirandome con una sonrisa mientras que le pasaba ladrillos a su compañero (el chico)

-Esos ladrillos parecen muy pesados ¿Puedes con ellos?

-Obvio, soy muy fuerte, no son nada para mi

-¿De verdad? Te apuesto a que no puedes levantarme

-Pues.


Me miro de arriba a abajo sonriendo levemente.


-Seguro que si, estas flaquita, pero no se si seria correcto

-Porfa, nadie se va a enterar

Le dije juntando mis manos, haciendole carita de perro mojado

-Tengo las manos sucias, te voy a manchar

-No importa, despues me limpio

Dejo salir una risa, me tomo de la cintura y me levanto en el aire.


Fingi miedo, abrazandole, apegando mi cuerpo al suyo, abrazaba su cintura con mis piernas, obligandole a que tenga que poner las manos sobre mis nalgas para que no me caiga.


-¿Estas tocando algo que te gusta?

Le susurre al oido, me solto de inmediato.


Se intento ir pero yo lo tome del brazo.


-No seas asi conmigo

Le dije poniendo su mano sobre uno de mis pechos, el no pudo evitar seguirme la corriente, lo apreto, se sintio re bien

-Quiero que me lo hagas

Le dije acercandome y tomando su bulto con mi mano, estaba duro

-¿Que cosa?

-De todo

-¿Vamos a tu cama?

-No.
mis padres pueden venir, vamos arriba

Sin esperarse me agarro del brazo y subimos a la obra, por suerte habian terminado el muro que daba a la calle, nadie nos iba a ver.


-¿Que hace aca?

Pregunto el otro hombre

-Les voy a dar un premio por trabajar tan bien

El de barba (El que toque primero) saco su verga y empezo a frotarsela enfrente mio, era re grande, me encanto.


Me acerque al otro y tome sus manos poniendolas en mi cola

-Daale, vamos a jugar

No pudo aguantarse y me beso, se apodero de mi boca de forma ruda, metiendo su lengua, dandome un beso tan sucio y excitante mientras que me apretaba la cola, el de barba vino por atras y me agarro de las tetas, me las empezo a mover y apretar como loco, mientras me besaba los hombros
Estaba muy caliente ya, el otro me empezo a bajar mi tanguita.


-que hermoso culo tenes nena

Dijo el de barba agarrandomelo

-gracias jaja

El otro me levanto la blusa y empezo a chuparme las tetas

Deje salir un gemido, se sentia muy bien

El de barba empezo a frotar mi coñito, estaba todo mojado, lleno su mano con mis fluidos y empezo a pasarlos por mi ano, lubricandolo

-Alguna vez te lo hicieron por aca?

-No.


Dije nerviosa

-Puedo?

-Si

Dije sin pensar

El otro saco su verga, tambien era bastante grandota, empezo a frotarla en mi coñito, me abri bien de piernas sintiendo como la iba metiendo, abriendo mi coñito como nunca lo hab... Ver más
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chavocurioso en el grupo EL CONFESIONARIO
07 Jul. 2018 (hace 641 días)
Para un socio de tierras mexicanas

Esto sucedió hace unos meses.


Me describo: miso 180, un poco robusto, castaño oscuro, no afeminado me considero guapo y aparte nalgon, soy inter más pas.


Mi hermano abrió una tienda de abarrotes en una colonia que sigue en constante crecimiento, por lo que hay muchas construcciones y muchos albañiles, al principio me pedía que le ayudara pues su trabajo no se lo permitía así que yo iba los fines de semana.
Muchos de los clientes eran albañiles, unos horribles pero también unos guapos y aparte tienen su cuerpo todo duro por su trabajo.
Mi hermano me había dicho que a los albañiles les fiaba que los apuntara en la lista y luego pagaban.


Había una construcción de una casa contra esquina a donde estaba la tienda y generalmente había 5 albañiles trabajando, uno de ellos generalmente se quedaba ahí en las noches para cuidar la obra, moreno claro, cabello corto, cuerpo marcado, 1.70 de estatura y siempre andaba en playera sin mangas y short, tenia una sonrisa hermosa, eso si.
y desde la primera vez que lo vi me dieron ganas de coger con el.
Se llamaba Alex, al igual que otros albañiles mi hermano le fiaba.


Pasron varios dias y siempre que el iba y estaba solo el lugar yo me rascaba los huevo o algo para ver si el decia algo, pero nunca funciono, pero un domingo llego por la tarde-noche con unas cervezas y me pregunto que si no tenia clemato para hacer micheladas, le di lo que queria, y le hice platica.


-Vas a pistear?-pregunte
-Si, esque estoy solo ahorita en la obra y pues minimo para no pasarla tan mal, jeje-Me respondio sonriendo

Lo pense muy rapido y me acorde que ya casi tenia que cerrar y le dije:

-Porque no pisteas aqui conmigo, ya voy a cerrar.


Se sorprendio, me dijo que parecia que yo no tomaba, que me veia muy "serio"

Le invite a pasar, guarde lo que habia afuera y cerre la cortina de metal del lugar, y le pregunte que si queri poner musica en la computadora que hay en el mostrador.


Nos pusimos a pistear, a platicar de su vida, resulto que el habia sido ex-militar pero desertó, en ese momento se nos acabo la cerveza y fuimos por más.
Al llegar a la tienda (La de mi hermano no vende alcohol) nos atendio una chava hermosa y al salir me dijo que le tenia muchas ganas a esa morra y que se la queria coger, y al decir eso se agaro la entrepierna y se pudo notar su verga erecta atravez de su short, yo solo me reí y volvimos entrar.


Ya despues de otras cuantas cervezas y otra platica me anime y le dije:

-y si esa morra de la tienda no coje contigo y tu andas bien caliente, que haces, ¿te la jalas? - pregunté
-Jalarmela?, mejor busco cualquier otro culito y ya- me respondió
-y si fuera el culo de un vato, tambien o qué?
-Pues oyo es oyo-Me respondio mientras se agarraba la verga

Se me quedo viendo y me pregunto

-Oye.
y en esa compu tu puedes ver porno?

En ese momento en mi mente dije "A huevo, ese chacalito quiere cojer"

-Si, de que quieres ver.

-Pues quiero ver que se la metan por el culo

Busque en PornHub pero puse verga grande y anal y salio uno de un vato de pito de 22 cm y una señora mayor, puse ese.
A los 10 minutos el ya estaba exitadisimo, y le dije

-Se la esta cogiendo bien rico, aparte tiene un pitote, se nota que le gusta.

-El mio esta más grande.
- me respondio
-Naa, es mentira- Le respondí
-Te lo juro- Seguia incistiendo
-a ver, sacatela- le dije
-No que te pasa!- me respondio nervioso- aparte si te muestro mi verga que me das tu?- me pregunto

Me pare, me baje el pantalon y me volté y le mostre mi culo

Verga, tienes un culote- mientras me empezó a manosear las nalgas, se puso de pie, se desabrocho el cinturon, se bajo el pantalon y se saco la verga.


Vez wey, sí me mentias, el del video la tiene más grande, a ti te mide como 18cm-le dije.

No importa el tamaño, sino cuanto dura y como la usas- me respondió

En ese momento me agache y se la empecé a mamar, sabia un poco sudada y tenia un chingo de pelos, pero me exitaba un buen, la mamaba hasta el fondo, hacia garanta profunda y le chupaba los huevos tambien, despues de unos 10 minutos mamandole la verga le dije que me la metiera, saque unos condones de una mochila que llebava y un lubricante, pero me dijo que así no, que a pelo, que me queria dejar su leche adentro, solo le puse lubricante, se sento en una silla y yo me sente en su verga, empecé lento pero en un momento el quiso seguirle duro y me agarro de la cintura y me empezo a mover rapido, escuchaba como mis nalgas chocaban con sus piernas y mi verga golpeaba con su abdomen.


Me dijo que me pusiera como perra, y en el piso me puse en 4 y el montandome empezo a darme ambestidas, la metia y la sacaba muy rapido, me agarro del cabello y me jalaba.


-Levanta el culo- me dijo

Obedecí, levante mi culo y baje mi cabeza, el solo ocupaba mi culo, nada más.
Empezó a darme más rapido y duro en ese momento volté y me exito lo que veia, un hombre moreno, marcado, tenia esa cara de que lo disfrutaba y estaba sudando, en ese... Ver más
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chavocurioso en el grupo Fans de la lectura
07 Jul. 2018 (hace 641 días)
Comenzando la lectura de un interesante libro
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andrey Solo el título provoca comprarlo, leerlo de un tirón, explorarlo al máximo. Disfruta el libro, ahora estoy terminando Don Quijote, tengo más de uno en cola esperando...
08 Jul. 2018 (hace 640 días)
ACRo7 Conoces algún link desde donde bajarlo? Por favor
04 Sep. 2019 (hace 217 días)
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chavocurioso en el grupo EL CONFESIONARIO
28 Jun. 2018 (hace 650 días)
El siguiente relato no es mio. Lo extraje de un sitio que tiene muy buenas historias, en su gran mayoria testimonios posteados por usuarios de forma anonima

DE EXCURSIÓN EN EL CAMPISMO POPULAR
Son las 6 de la mañana y mi mamá me zarandea fuertemente hasta lograr que me despierte. Cuando me dice la hora, termino de despertarme de golpe y me levanto como un loco, sin darme cuenta que ella está delante de mí, y que al igual que todos los días cuando amanece, estoy con la picha más que parada y el calzoncillo está que se quiere romper y me meto al baño para orinar, lavarme los dientes y la cara para vestirme e irme para el campismo con mis amigos, pero la primera de las tareas demora más de lo que yo desearía, porque con la erección el orine no sale, así que lo dejo para después y me echo abundante agua en la cara y el cuello, me lavo la boca y cuando termino ya estoy en condiciones de orinar, así que lo hago, salgo del baño y me pongo el pitusa que dejé la noche anterior en la cabecera de la cama, un pullover, unos tenis viejos sin medias y recojo o mejor dicho, casi que le arrebato a mi mamá un pan con tortilla que me acaba de preparar y con la mochila al hombro salgo disparado para llegar a tiempo al parque antes que salga la guagua que alquilamos días antes. Llego sofocado cuando ya el chofer había arrancado el vehículo pese a las protestas de mis amigos, así que subo en medio de la gritería de estos y partimos.

Entre canciones, cuentos, conversaciones en voz más que alta, termino de comerme mi desayuno mientras relato el por qué de mi llegada tan tardía que casi produce que me quedara de disfrutar de una semana en el campismo de Cayo Coco. Es la primera vez en mis acabados de cumplir 15 años que logro salir de vacaciones con mis amigos y sin mis padres, lo que nos ocurre a casi todos los que vamos en el paseo, que como premio por ser el mejor grupo de la Secundaria Básica, obtuvimos por una gestión de la Dirección del colegio conjuntamente con el padre de uno de los alumnos, el cual trabajaba en el Poder Popular Provincial e hizo los contactos pertinentes para que el viaje pudiera darse.
Cuando llegamos, nos dividieron en grupitos de a 4 alumnos y nos asignaron 7 cabañitas. Tres de ellas con las muchachitas y las otras 4 para los varones, que estábamos en mayoría (16 contra 13). En una de las cabañas situaron otra litera para acomodar a una muchachita que quedaba fuera de la cuenta de a 4.

Apenas nos instalamos, nos desvestimos de corre-corre, nos pusimos las trusas y nos fuimos inmediatamente para el agua, que por cierto estaba deliciosa. Momentos después de entrar los varones, fueron llegando las chiquillas, que como siempre se demoran más en cambiarse de ropa, además que por lo general no se desvisten unas frente a las otras. Estuvimos nadando, apostando a quien lo hacía más rápido o llegaba más lejos, o estaba más tiempo aguantando la respiración debajo del agua. Apareció un balón y jugamos al boleibol, al ?quemado?, en fin, de todo un poco hasta que a alguien se le ocurrió echar una ?guerra a caballos?, es decir, uno debajo como el caballo y encima, sentada en los hombros del ?caballo?, una muchachita y así tratar de tumbarnos unos a otros. Aquel juego, al sentir a las muchachas sentadas en el cuello, teniéndolas de aguantar por los muslos, hizo que la casi totalidad de nosotros tuviéramos ?el circo armado? casi todo el tiempo, cuando alguno se caía, podía ver que debajo del agua todas las trusas y shorts estaban más que levantados por el frente. Cuando terminamos ese juego, ya era la hora de ir a almorzar, pues el comedor del campismo lo cierran a una hora determinada, y las niñas salieron bastante rápido, mientras que la mayoría de los varones nos quedamos en el agua y nos tuvimos que hacer nuestras respectivas pajas para que se nos bajara la erección. Todos nos reíamos mientras estábamos en aquella más que imprescindible faena.

Después de almuerzo, todos nos fuimos a descansar y dormimos un rato, pero a las 5 ya estábamos todos de nuevo en el agua y otra vez comenzamos a jugar y como es natural, la propuesta de otra guerra de caballos no se hizo esperar, pues deseábamos tener de nuevo la oportunidad de acariciar los muslos de las chiquillas y sentir el calor de sus sexos en nuestros cuellos. Al rato las muchachitas estaban cansadas y se pusieron a conversar mientras se bañaban y los varones nos pusimos a jugar a ver quien le metía la cabeza bajo el agua a su contrincante. Todavía estábamos con las pingas paradas por el juego con las hembras y todos tratábamos de no pegarnos al oponente. Sin embargo, en dos ocasiones en que me tocó ?pelear? con Juanito, un muchacho más o menos de mi mismo físico, no pasaba mucho rato para que intentara voltearme por su hombro y para eso tenía que darme la espalda y pegarse a mí, con lo que mi picha le quedaba entre las nalgas.

En las primeras ocasiones en que sentía eso, me separaba y quedaba bastante inestable, hasta que una vez que me eché para un lado evitando su culo, él aprovechó para hundirme hasta el fondo, por lo que perdí esa pelea. La próxima vez que hizo ese movimiento, no me quité, sino que seguí bien pegado a él y le frotaba mi erecto miembro contra su culo. Nadie se daba cuenta, pues cada pareja seguía en sus enfrentamientos y la verdad es que aunque yo trataba de que no me tirara, él no hacía mucho esfuerzo por hacerlo, sino que gozaba de aquella posición. Al fin l... Ver más
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trendy Interesante. Y chavocurioso cual es ese sitio
07 Jul. 2018 (hace 641 días)
trendy Interesante. Y chavocurioso cual es ese sitio
07 Jul. 2018 (hace 641 días)
chavocurioso www.sexosintabues.com
Seccion de Relatos eroticos
Creeme que hay para todos los gustos
14 Jul. 2018 (hace 634 días)
Alexsz89 Me encantó este relato, esos dos chicos corrieron con la suerte de quedarse solos y poder disfrutar las delicias del sexo
22 Sep. 2019 (hace 198 días)
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chavocurioso en el muro público
07 Jun. 2018 (hace 671 días)
Monster
Skillet
Produced by Zachary Kelm, Ben Kasica & Howard Benson
Album Awake



The secret side of me
I never let you see
I keep it caged
But I can't control it
So stay away from me
The beast is ugly
I feel the rage
And I just can't hold it
It's scratching on the walls
In the closet, in the halls
It comes awake
And I can't control it
Hiding under the bed
In my body, in my head
Why won't somebody come and save me from this?
Make it end

[Chorus]
I feel it deep within
It's just beneath the skin
I must confess that I feel like a monster
I hate what I've become
The nightmare's just begun
I must confess that I feel like a monster
I, I feel like a monster
I, I feel like a monster
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chavocurioso en el muro público
30 May. 2018 (hace 678 días)
Hay más sensualidad, más pasión y más deseo, en algunas miradas ó en algunas caricias que en la culminación del sexo.
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chavocurioso en el muro público
25 May. 2018 (hace 684 días)
Anoche te he tocado y te he sentido
sin que mi mano huyera más allá de mi mano,
sin que mi cuerpo huyera, ni mi oído:
de un modo casi humano
te he sentido.

Palpitante,
no sé si como sangre o como nube
errante,
por mi casa, en puntillas, oscuridad que sube,
oscuridad que baja, corriste, centelleante.

Corriste por mi casa de madera
sus ventanas abriste
y te sentí latir la noche entera,
hija de los abismos, silenciosa,
guerrera, tan terrible, tan hermosa
que todo cuanto existe,
para mí, sin tu llama, no existiera.
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chavocurioso en el muro público
27 Mar. 2018 (hace 743 días)
Si me convierto en una serpiente mañana, y comienzo devorar humanos y de la misma boca con la que devoro humanos, te grito"te quiero!"....¿me dirias "te quiero" de la misma manera que lo haces hoy?
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chavocurioso
27 Mar. 2018 (hace 743 días)
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Nelsi52073669 Me gusta
28 Mar. 2018 (hace 742 días)
chavocurioso Gracias
29 Mar. 2018 (hace 740 días)
ACRo7 Ciel!!! Sebastian!!!
04 Sep. 2019 (hace 217 días)
ACRo7 OMG! JAJAJAJA
04 Sep. 2019 (hace 217 días)
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chavocurioso
12 Feb. 2018 (hace 785 días)
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chavocurioso en el muro público
09 Feb. 2018 (hace 788 días)
Alguien lo ha leido ?
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CarlosOro donde la puedo obtener?
01 Jun. 2018 (hace 677 días)
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chavocurioso en el grupo EL CONFESIONARIO
06 Feb. 2018 (hace 791 días)
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chavocurioso en el grupo EL CONFESIONARIO
06 Feb. 2018 (hace 791 días)
Esto me sucedió mientras estudiaba en la universidad. Siempre el quedarme solo en algun lugar me dan ganas de masturbarme y ese día tuve apoyo visual adicional.

Estaba estudiando en la universidad y eramos varios compañeros que dormíamos en un cuarto distribuido en 2 habitaciones.
Casi todo los fines de semana siempre varios de ellos iban para sus casas en otra provincia y quedamos 3 o 4 compañeros en la habitación pero ese fin de semana casi todos en el cuarto se habían ido quedando solamente otro compañero y yo.
El era de baja estatura, mulato pero tenia un cuerpo bien formado y que parecía más adulto de lo que indicaba su estatura.
Cada uno dormía en cuarto individual que tenia llave para cerrarse.

Al tener la costumbre de levantarme temprano por las clase, esa mañana aunque era fin de semana me despierto y al verme solo decidí masturbarme un poco pero siento que el otro compañero se levanta también y va al fregadero del apartamento así que decidí esperar para poder empezar.
Sin embargo, al regresar a su cuarto siento que lo cierra con llave, lo que me llamo la atención pues al dormir casi siempre con los cuartos abiertos y esa hora de la mañana me pareció extraño que cerrara su habitación.

Estas habitaciones tenían en la parte superior de las puerta un pedazo hecho de cristal que si una persona se subía en una silla se podía ver el interior de la otra habitación.
Por lo que muy callado fui arrastrando un buro y me subí para ver.
El otro muchacho se estaba haciendo una paja riquísima completamente desnudo.
Tenia el pecho velludo y una pinga que sin llegar a ser enorme era de muy buenas porciones.
Mientras se masturbaba con una mano, se pasaba la otra por el cuerpo, acariciandose.
Aquello me puso a tope y el temor que al mirar hacia arriba pudiera verme, me encendió más todavía.

Empece a tocarme por encima del bóxer que traía en ese momento mientras disfrutaba del espectáculo.
Aquello duró cerca de una hora pues el pequeño tenia tremendo aguante y nos descansaba entre paja y paja. Su mano izquierda en la cama buscando apoyo en la cama mientras la derecha no paraba de sacarle música a su instrumento
Creo que se hizo como 3 seguidas.
Ver caer la leche cada vez que la soltaba y retorcerse de placer era una locura.
Eran chorros enormes.
Ya yo estaba extenuado cuando termino y se incorporó para ponerse la ropa, momento que aproveche para volver a mi habitación y hacerme el dormido.
Aquello fue impresionante.
Como íbamos a estar solos empece a pensar como provocarlo para que se volviera a pajear y verlo.
Pero eso lo contare en otra historia. Te ha pasado algo parecido ?
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yoasme me gusta tu historia es exitante
06 Feb. 2018 (hace 791 días)
JorgeDdeV Podemos creaR UNA PAGINA PARA NARRACIONES EROTICAS
06 Feb. 2018 (hace 791 días)
Holding cuenta, cuenta....
13 Feb. 2018 (hace 785 días)
JorgeDdeV Yoasme te corto la inspiracion no has puesto nunguno mas...
21 Feb. 2018 (hace 776 días)
raul.lopez86 sí, con un mulato igual, pero sí llegamos a tod y muchas veces
04 May. 2018 (hace 704 días)
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chavocurioso en el grupo EL CONFESIONARIO
03 Feb. 2018 (hace 795 días)
La primera vez que tuve contacto con otro hombre fue en un cine de mi localidad. Un hombre mayor que yo pero con una buena pinta y de color oscuro que ya saben lo que reza la creencia de los hombres de este color. Cuando fui a comprar mi papeleta para entrar, lo vi mirarme de manera insistente pero me hice el desentendido porque nunca habia tenido esa clase de acercamiento. Me sente en mi asiento y vi que el ocupaba uno al lado mio con un asiento de por medio. Eramos poca gente en el cine y a los pocos minutos de apagadas las luces vi como su mano, varias veces bajaba hacia la portañuela de su pantalon mientras algo crecia poco a poco. Y tremenda cosa que cercia,jeejje. Yo miraba discretamente hasta que en un momento, el desabrocho su zipper y emergio un p.... negra, venosa, con la cabeza descubierta mientras su mano se movia acompasadamente de arriba hacia abajo recorriendola toda. Yo estaba super excitado y en un momento me acerque lo suficiente para tocarla con mis manos. Que caliente estaba. El me dejo hacer mientras yo recorria cada cm de aquel animalote. No me importaba si nos veian solo queria seguir palpando lo que tenia en la mano. Senti como algo humedo empezaba a fluir por mi pantalon y supe que habia eyaculado de lo calenturiento que estaba. Decidi prevenir, y soltando ese trozo de carne me levante de mi asiento y busque la salida. Varios dias me pase masturbandome una y otra vez con ese recuerdo. Al socio lo vi otro dia y creo que mas adelante lo contare. Alguien le ha pasado algo parecido ?
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luke tienes dotes de escritor..cuentos eroticos o algo asi..me exito tu historia..continua asi..saludos
04 Feb. 2018 (hace 794 días)
yoasme muy exitante tu historia
09 Feb. 2018 (hace 789 días)
yoasme te cuento la mia en breve
09 Feb. 2018 (hace 789 días)
chavocurioso ok espero por ella
10 Feb. 2018 (hace 788 días)
yoasme Aquí va mi historia
Se llama chema, trabajamos en la misma compañía de seguridad, el en el turno de dia y yo en el de noche. Coincidimos en el vestuario cuando el acaba su turno y yo comienzo el mío.
El primer día que coincidimos me dejo asombrado. Es grande, muy grande, no es que sea gigante porque no debe de medir más de 1.85, pero su aspecto es espectacular. Es lo más parecido a un gorila que he visto en mi vida...no...no es que sea feo...no lo es... guapo...tampoco...pero ...normal, es normal. Pero lo que llama la atención es su físico, su cuerpo, todo él.
Intentare explicarlo para que me entiendan. El primer día que se desnudó ante mí, quede pasmado. La musculatura de todo su cuerpo era bestial. La ropa interior (camiseta blanca de tirantes y calzoncillos blancos clásicos de algodón), se ajustaba a su cuerpo como si quisiera integrarse en su piel, pero, sobre todo, su culo era ESPECTACULAR, grande y musculado, fuerte y duro, que pedía un apretón, una mordida o lo que fuera.
Cuando se giró para coger no sé qué me regalo la visión de su enorme paquete envuelto por la tela blanca de su calzoncillo. Si aquella bolsa alojaba lo que parecía ¡Dios¡
Me había quedado idiotizado hasta que su voz me devolvió a la realidad.
¡Eh¡, ¡Tu¡. Estas tonto, te has quedado pasmado, venga que tienes que trabajar.
Sigo intentando que me comprendáis, aparte de su estatura y sus dimensiones musculares. Brazos como mis piernas, muslos como mis? no sé qué?unos gemelos dignos de un dios? cuando miraba su espalda, su cogote macizo, su cabeza rapada, sus pectorales y abdominales a punto de rasgar la camiseta me daba un mareo? pero ¿Qué ser era ese que tenía frente a mí?
Esperad, que aquí no acaba la explicación, es moreno muy moreno, lleva el pelo rapado al uno lo mismo que la barba. El vello de su pecho (que entonces si lo vi) y su vientre también lo lleva rapado pero con más longitud (entonces lo vi), el de sus brazos sube hasta esconderse en sus sobacos (aunque hace intención de llegar a los hombros), y el de sus piernas hace lo mismo hasta esconderse por sus calzoncillos y salir como un abanico en la zona lumbar ( el de los glúteos lo descubrí más tarde), porque, si no se recuerdan aquel primer día lo que pude ver era lo que descubría su ropa interior. Solo eso.
¿Se pueden imaginar lo que eso produjo en mí?
Llegaba antes de la hora para no perderme ni un momento de su streep-tease y quedaba embobado ante aquel cuerpo. Cruzábamos algunos comentarios sin importancia. Pero cada día me fijaba en algún detalle nuevo, sus ojos negros, sus espesas pestañas, un lunar cercano al oscuro sobaco, sus pequeños pezones (luego supe que eran casi negros) marcados en su camiseta?buff. Me estoy poniendo a mil de pensarlo? que bueno está el hdp. Como me pone.
Decidí copiarlo y me rape la cabeza y la barba con su misma longitud al igual que mi vello corporal incluidos huevos y pubis. No me atreví con el ano. Cada día me ponía tan burro que, cuando se iba, tenía que masturbarme. Pero lo peor fue cuando llego el verano porque el cabron llegaba vestido solo con la famosa camiseta, unos pantalones cortos marcando paquete y deportivas con todas sus pantorrillas peludas al aire? ¡POR DIOS?QUIEN SE RESISTE A ESO¡
Pero todavía tenía algo más irresistible, sus finos labios oscuros que se curvaban de medio lado al sonreír para dejar al descubierto sus blancos dientes.
Pero de repente mi suerte cambio.
Matanzas, verano. Calor. Cuerpos enseñando todo lo que pueden. Mi pene a reventar. Mi culo hambriento. Y mi local preferido Las Ruinas llamándome a gritos. Me senté en la barra y pedí una cerveza. Era mi noche libre y quería disfrutarla. El local estaba lleno y me dedique a mirar el ganado con tranquilidad. No tenía prisa. De pronto me fije en un elemento que estaba al fondo de la barra de espalda a mí. Ese cogote, esa espalda medio tapada por una camiseta negra, esos hombros, no daba crédito a lo que estaba viendo y estaba apretando con un joven rubio de piel clara y lampiña. Cuando se giró para coger su bebida leo vi ¡Chema¡
Chema en un local gay apretando con un chico. Mi Chema. Me quede mirando como si hubiera visto un fantasma hasta que los vi levantarse abrazados y entrar por la puerta del fondo. Me levante como un sonámbulo y los seguí.
Los suspiros y gemidos de placer, los chasquidos de labios al besar o mamar, todo quedo en un segundo plano para poder seguir a la pareja que fueron directo a las cabinas. Allí pude escuchar sus gemidos, los susurros de sus voces, el sonido de su escasa ropa al caer, la voz del chico pidiendo más?más? y yo imaginando como el pene (que no había visto todavía) le atravesaba, me excite de tal manera que no tuve más remedio que masturbarme mientras los escuchaba.
Decidi que en cuanto nos volviéramos a ver se lo diría. Mi única meta era singar con mi Chema, con mi gorila.
Miraba como se desnudaba, mientras yo me ponía los pantalones en un estado de calentura que estallaba. Entonces se lo dije. El viernes te vi en Las Ruinas.
No me esperaba su reacción de estremecerme contra la pared con el cuello agarrado sin dejarme respirar, con su manaza en mi gaznate hasta que me dejo caer al suelo y pude recuperarme tosiendo e intentando respirar?y su voz en mi oído diciéndome que no se ocurriera contarlo.
Entre toses, mi voz entrecortada le respondía ¿A quién? a quien se lo voy a contar, yo me delataría imbécil.
Se agacho y me volvió a coger del cuello, pero esta vez con menos fuerza, casi era una caricia. ¿Entonces qué quieres?- A ti te quiero a ti.
Se quedó quieto, con su manaza en mi cuello, el calor de su cuerpo llegaba al mío y su aliento se estrellaba en mi cara. No pude contenerme y le bese en los labios. No reacciono. Los tenía cerrados. Me miraba fijamente a los ojos y yo a los suyos, fue soltándome el cuello. Su magnífico cuerpo se fue acercando dándome más calor. Le susurre en sus labios. Desde el primer día en que te vi quise singar contigo. Entonces su mamo fue a mi cogote, para sujetarlo mientras su boca se abría para lamerme los míos que respondieron abriéndose para dar cabida a esa lengua?me dijo escueto. Yo también.
La punta de su lengua conecto con la punta de la mía y sentí como un calambre recorría mi cuerpo. En ese momento dimos rienda suelta a nuestra lujuria y se desato el instinto sexual de machos salidos.
Mientras nos besábamos busque la entrada de sus calzoncillos para meter la mano por ella y encontrar sus cojones (no eran grandes ni peludos, sino pequeños y suaves), pero la maza que encontré a continuación, eso era otra cosa, dura y grande como una columna. La acaricie y fui subiendo la mano por ese tronco hasta llegar a su encapullado glande que comenzaba a humedecerse. Note que se estremecía y me mordía con fuerza los labios y la lengua.
Intento quitarse la camiseta pero le pedí que no lo hiciera, que ya lo haría yo después, quería disfrutarlo así en ropa interior. El me respondió que el si quisiera desnudarme. Me levanto del suelo y metió su mano por el bolsillo del pantalón hasta que encontró mi tranca, que estaba a reventar, y la comenzó a masturbar lentamente a través de la tela mientras me mordía y penetraba mi oreja con su lengua. Gemí de placer y levante la cabeza para dejarme a su disposición, cosa que hizo, y bajo su boca hasta la besa del cuello para morderlo hasta que gimiera. Mientras mis manos se habían acomodado debajo de sus calzoncillos y apretaba aquel maravilloso culo.
Le aparte la cara porque quería mirarle, ver su expresión en ese momento, y lo que vi me sobrecogió. Su cara reflejaba toda la excitación que sentía, sus ojos estaban turbios, sus labios un poco hinchados los mismo que las venas de su frente y cuello. Era el sexo animal personificado y eso me puso loco de excitación. Iba a ser follado por todo un animal sexual?no pude contenerme y le baje los calzoncillos de un tirón y me deje caer. Mi cuerpo era una miniatura comparado con lo que me estaba abrazando, sobando, mordiendo, meneándomela, dándome un calor corporal nunca sentido. Di un gemido cuando sus dientes encontraron mis pezones bajo el vello moreno de mi pecho porque estremecí de dolor y placer haciendo que mi pene escupiera. Entonces me arranco los pantalones con los calzoncillos incluidos. Los dos penes se encontraron para humedecerse con los fluidos ajenos. Sentir su pene húmedo sobre mi vientre mientras se rebozaba con el mío.
Le separe lo imprescindible para levantar sus brazos y respirar el sudor de sus sobacos, de su cuello, de su pecho aun cubierto por la camiseta hasta que llegue hasta sus pezones?entonces se la fui quitando poco a poco para disfrutar de su enorme, musculoso y velludo cuerpo, hasta llegar a mi objetivo sus pezones que eran muy oscuros y pequeños, casi no tenían aureola, su vello formaba un remolino alrededor de dos pequeños botones puntiagudos y negros, perfectos para lamerlos con la punta de mi lengua y luego darles pequeños mordiscos para que se contrajera y se endurecieran acompañados del sonido de los gemidos que emitía mi Gorila. Su pene dio un respingo y soltó más fluido con el que me mojo el pecho. Aquello fue como aviso de que su pene necesitaba ser mimada, así que baje hasta ella.
Los calzoncillos estaban justo debajo de su culo y sujetaban los huevos como si fuera un columpio, invitando a ser mamados, le baje el slip lentamente mientras le acariciaba los muslos y las pantorrillas hasta llegar a los tobillos. Con un movimiento se deshizo de ellos y yo volví a subir besando y lamiendo desde los pies hasta llegar a los cojoncitos sin vello y de piel suave. Mi boca se deleitó en ellos besando, lamiendo, mordiendo y metiéndolos en mi boca, mientras escuchaba la respiración jadeante y los gemidos de mi macho.
La siguiente para fue su enorme pene que surgía triunfante de un prado de césped negro mirando al cielo, fui lamiendo todo su tronco oscuro decorado con gordas venas que llegaban como una enredadera hasta la punta de su cipote medio cubierta por el prepucio. Su olor me emborrachaba. Lamí aquel capullo húmedo y rosado metiendo la lengua entre la piel y descapullándolo poco a poco hasta que quedo entero a mi disposición. Era imposible que aquel mástil entrara entero en mi boca pero lo iba intentar y lo intente sin fortuna, pero el masaje bucal fue tal que su cuerpo se tensaba de goce.
Me fue levantando hasta que nuestras bocas se tocaron y se lamieron- Te voy a folla- me dijo. Un escalofrió de temor y deseo recorrió mi cuerpo. Me deje hacer. Me puso en cuatro patas en el suelo y comenzó a jugar con mi ojete para dilatarlo. Su lengua lamia mi entrada mientras me abría las nalgas para dejar mi ojete a su disposición. Jugo con su lengua y su saliva para que mi entrada se excitara y pidiera más. Al ver mi disposición metió sus dedos en mi boca para que los ensalivara y con ellos comenzó su juego del un, dos ,tres y hasta cuatro sin que encontrara impedimento. Mi placer era tal que me movía abriéndome y gemía y hasta soltaba algún grito agudo de placer mientras mi culo se abría para dar más cabida a lo que quisiera entrar. Se levantó un momento, oí el ruido de su taquilla y luego note como un tubo se metía por mi culo y descargaba cantidad de líquido fresco dentro de mi recto. Luego su pene comenzó a masajearme la entrada notando como toda la longitud y grosor que me iba a penetrar subía y bajaba entre mis nalgas. De vez en cuando un golpe húmedo en el centro del agujero me hacía estremecer. Yo estaba histérico de ganas de ser penetrado y profería gemidos de para que de una vez me colmara de placer. Al final cumplió mi deseo, puso la punta de su pene en el centro del objetivo y comenzó la penetración. Me relaje, respire hondo y abrí el culo para dejar la entrada libre a su capullo que lo hizo sin dificultad. Siguió penetrando el inmenso cipote hasta que se encontró con el segundo esfínter que se resistió. Me dolía y gemí, Chema me abrazo y me beso el cuello, yo me fui relajando mientras el entraba y salía suavemente hasta que el final el impedimento se fue relajando y la tranca traspaso. Una vez pasado el dolor volví a gemir de placer al notar como aquel monstruo resbalaba por mi interior. Mi macho continuaba su trabajo de perforación mientras me besaba y mordía, pero su tamaño era tal que volvió a encontrar un tercer obstáculo, peros su trabajo era perfecto y mi intención de lograrlo también por lo que después de varios intentos logro traspasarlo y entonces note su vello y sus huevos en mi culo. Lo había logrado.
Y comenzó la gran enculada. Su inmenso pene bien lubricado era como una perforadora y entraba y salía dándome un placer bestial que me hacía emitir pequeños gritos. Me agarro por el pecho y me levanto el cuerpo hasta que mi espalda se apoyó en su enorme y velludo pecho. Sus brazos y sus manazas me acariciaban mientras se pene entraba y salía sin dificultad. El sudor nos bañaba, mi cara se giraba para buscar su boca u su lengua mientras nuestra excitación iba en aumento, el me mordía el cuello, los hombros y las orejas? hasta que no pude más y me corrí sin avisar y sin tocarme. Una oleada de trallazos salió de mi pene lanzando leche en todas direcciones. Cada vez que estallaba, los esfínteres se contraían para apretar al intruso, así una y otra vez hasta que al final el macho descargo su leche. Me apretaba contra su cuerpo mientras se contraía en espasmos. No sé cuántas veces disparo pero perdí la cuenta hasta que note como un manantial salía de mi culo para humedecer mis muslos. Al final paro me abrazo con fuerza, me araño el cuello con su barba y me mordió como si quisiera dejar una marca de propiedad.
12 Feb. 2018 (hace 786 días)
yoasme te gusto espera mas pronto
13 Feb. 2018 (hace 785 días)
Holding Quiero que cuente mas, despues que terminaron de tanto plaser que paso? quiero mas guarradas...
13 Feb. 2018 (hace 785 días)
chavocurioso mucho mejor que la mia, super excitante
13 Feb. 2018 (hace 784 días)
yoasme Otra de mis historias
Esto me sucedió en 1998 cuando yo era estudiante. Era el primer día de mi tercer año, estábamos reunidos en el comedor los más de 300 alumnos y como era costumbre cada año se presentaban los profesores guías, me dispuse a escuchar una aburrida presentación cuando su voz me atrapo por completo.
Buenas tardes jóvenes soy el profesor Pedro de mecánica y su guía, cualquier cosa que necesiten díganme, les aclaro que no tolero los juegos de niñas nada de que hoy le hablo a fulano y mañana ya no ¿De acuerdo? Si necesitan hablar con alguien aquí estoy, si necesitan dinero pídanme (cuando dijo esto me desgarro mucho y así le comente a mi compañero de al lado), y si quieren darse golpes pues búsquenme y lo hacemos, estoy para servirlos en lo que sea, ¿Alguna duda¿
Usted dice que esta para servirnos en todo ¿cierto? Pregunte levantando la mano ¿incluye lo que sea?
Mis compañeros voltearon a verme y de inmediato comprendieron que mi pregunta estaba cargada de doble sentido.
¿Acaso no he sido claro?- Respondió el profe Pedro, he dicho que estoy para servirlos en lo que sea.
¿En lo que sea? ¿Está seguro que puede servirnos en todo? Replique yo poniendo énfasis a la palabra todo.
En todo jovencito, si no entiendes alguna materia solo pregúntame, si tienes cualquier duda o necesitas algo solo dímelo, estoy para servirte en todo, lo que sea, sin excepción, ¿Te queda claro? ¿Cómo te llamas?
Mis compañeros empezaban a reír por lo bajo y yo sentí que me sonrojaba y solo atine a responder, me llamo Yoasme.
Pasaron algunos días y yo evitaba la cercanía del profe Pedro por dos motivos, el primero porque me era antipático, su aire altivo al caminar y su mirada directa me parecían de una arrogancia fuera de lugar, el segundo motivo, su físico, me atraía terriblemente. 1.75 de estatura, espalda ancha, cintura delgada, cadera estrecha, piel morena clara, pelo negro y rizado, ojos negros azabache, pestañas china y largas, nariz respingada, labios regulares, dientes blancos y alineados, se dejaba la patilla hasta media mejilla, el bigote y la barba cerrada se los rasuraba cada tercer día y lo hacían lucir muy pero muy sexi y guapo, vestía durante clases jeans y camisa de manga larga que se doblaba hasta arriba de los codos y se dejaba desabotonada dos botones a través de los cuales se apreciaba un crucifijo plateado que resaltaba más el negro y rizado vello que cubría su pecho.
Éramos varios los chigos gays y formábamos un especie de grupo en donde solíamos reunirnos cada semana para platicarnos nuestros secretos, deseos, fantasías e incluso aventuras que se daban entre los demás compañeros que, si alguno de los que se decían heterosexuales sorprendía a algún miembro del grupo comentar con otro su aventura, de inmediato comenzaban a molestarlo, así, pues, esas reuniones nos servían mucho y fue en una de esas reuniones cuando el profe Pedro se acercó a nosotros.
Yo no lo vi hasta que me dijo Alberto, ahí viene tu dorado tormento, voltee la cabeza y en efecto, el profe Pedro se acercaba a nosotros, los demás se fueron retirando discretamente y nos quedamos el profe y yo.
¿Por qué se van tus compañeros? Pregunto el profe.
No lo sé profe, respondí yo, deben de estar atrasados con alguna tarea.
No lo creo, dijo el profe, se nota que no les agrado, pero eso no importa, con quien quiero hablar es contigo.
Dígame profe, ¿Hay algún problema? Le dije con voz que trataba de sonar tranquila, su cercanía y el sonido de su voz me ponían nervioso?.
Tranquilo Yoasme, dijo el profe, solo quiero platicar contigo, lo que pasa es que he estado platicando con algunos de tus compañeros y todos me dicen que es mentira que les caigo mal y quisiera saber que estoy haciendo mal, nadie se acerca a mí y todos dicen que tú eres el más directo y sincero, así que ven, vamos a dar una vuelta por el centro del pueblo y así me dices lo que tú y los demás piensan de mí.
Salimos del internado y fuimos a comer a un restaurante pequeño que estaba fuera del pueblo, me dijo que se iba a tomar algunos tragos para acompañar la comida pues le gustaba mucho el vino, le dije a grandes rangos el motivo por el cual a casi todos nos caía mal pero sin mencionar que me gustaba, sin embargo creo que él lo intuía, así pues, entre la comida y trago y trago de vino vimos anochecer y el profe ya estaba muy mareado cuando salimos del lugar, tomamos un taxi para regresar al internado y al bajar del taxi le dije al chofer que yo me hacía cargo de el?..
Antes de entrar al internado vi que el profe Pedro se tambaleo un poco debido a que el aire hizo que se acabara de emborrachar, saco sus llaves y torpemente quiso abrir la puerta sin éxito así que le quite las llaves y abrí la puerta, lo lleve directamente a su cuarto y vi que en los dormitorios de nosotros los alumnos ubicados en el segundo piso todo estaba oscuro, perfecto pensé yo, nadie se dará cuenta que llegamos tarde.
Siendo sinceros, yo solo pensaba dejar al profe en su cuarto e irme a mi cama pues estaba cansado pero las cosas no siempre salen como uno las planea?
Nada más entrar al cuarto del profe lo lleve hasta su cama y se dejó caer pesadamente en ella, estaba por salir cuando me di la vuelta y le dije que si lo ayudaba a quitarse los zapatos, dijo que si pero que también lo ayudara a ponerse su pijama para dormir cómodo, voy a ver al profe en ropa interior, pensé contento para mis adentros, si los demás lo supieran se morirían de la envidia?
Le quite los zapatos, las medias, y procedí a desabotonarle su camisa y al hacer esto no pude evitar un estremecimiento al rozar con mis dedos su pecho velludo, le quite la camisa y fue cuando empecé a desabrocharle el cinturón para bajarlo, él se recostó en su cama y levanto la cadera para facilitarme el trabajo, al dar el tirón para bajar el pantalón se bajó un poco su calzoncillo negro y pude apreciar una tupida mata de vello púbico y comencé a temblar?
¿Tienes frio Yoasme? Pregunto el profe Pedro, si quieres puedes quedarte aquí conmigo y temprano te vas a tu cama.
¿Está seguro profe? Yo soy muy loco para dormir, me muevo para todos lados y no lo dejare dormir, dije sonriendo un poco.
No importa Yoasme, anda quítate la ropa, saca de mi buro mi pijama y una para ti y acuéstate conmigo?
Me desvestí y quede solamente en trusa y me di cuenta que el profe aún tenía el pantalón a medio quitar, así que me incline sobre él y se lo acabe de quitar.
Deje le subo el calzoncillo para ponerle su pijama profe, le dije yo, tomando su calzoncillo con dedos temblorosos.
No me pongo la pijama con el calzoncillo, dijo él y tomando mis manos las empujo hacia abajo para que le quitara el calzoncillo.
Apareció ante mis ojos el pene del profe Pedro, no pude evitar quedarme quieto como estatua mientras lo contemplaba, era simplemente un pene hermoso, moreno, grueso y el glande cubierto por el prepucio, los huevos que yacían debajo eran grandes y velludos?
Me fue imposible no excitarme ante tal visión y al estar en trusa era más que evidente mi erección con una mano trate de cubrir mi pene y con la otra abrí la gaveta del buro para sacar las pijamas, fue cuando el profe se volteo y se dio cuenta de mi erección.

? Te excita verme el pene Yoasme Pregunto el profe Pedro con ojos medios cerrados y voz que demostraba su borrachera.
No, dije yo con voz temblorosa, ¿Cómo puede creer eso?
Vamos Yoasme, todos dicen que eres sincero y directo, vamos mírame y dime la verdad, ?Te gusta lo que ves?
De acuerdo, dije yo, si, si me gusta profe y sin esperar a que dijera algo le agarre el pene y lo empecé a acariciar, fui bajando la piel para dejar al descubierto la cabeza de su pene y con la otra mano acariciaba los vellos de su pecho, rápidamente su pene comenzó a crecer y palpitaba en mi mano, pronto alcanzo su máximo esplendor, debía medir alrededor de 19 centímetros, Dios, que pene tan hermos¡¡¡¡
Tuve unas ganas enormes de probarlo y mientras lo pensaba creo que el profe me leyó la mente, estiro su mano hasta mi cabeza, me tomo del pelo y la llevo hasta su pene, el solo olor de su pene me enloquecía, olía a hombre, a macho, saque la lengua y la pase, me gustó mucho su sabor y comencé a chupar poco a poco, primero la cabeza, luego baje un poco más, descendí hasta la mitad y el profe gimió, me empujo más la boca y trate de meter todo su pene en mi boca pero no me cabía, empecé a meter y sacar su pene hasta donde me era posible, una mano seguía acariciando los huevos y con la otra jugueteaba con el vello de su pecho.
El profe se movía suavemente empujando su pene dentro de mi boca, su pene se sentía duro y parecía que en cualquier momento iba a estallar, de pronto el profe metió una mano debajo de mi trusa acariciando mi trasero, sentí como una descarga eléctrica cuando introdujo un dedo en mi ano produciéndome placer y dolor a la vez.
¿Te duelo mucho Yoasme? Pregunto el profe.
No profe, no me duelo nada, mentí para que continuara con su labor.
Sigue así, sigue chupando mi pene, me gusta como lo haces, andan no pares de hacerlo.
Yo muy obediente me di a la tarea de continuar dando placer al profe, el, luego se estar un rato con su dedo entra y sale de mi culo, paso su mano hacia adelante, me bajo la trusa y agarro mi pene, lo empezó a acariciar con delicadeza, subía y bajaba su mano en una lenta y sabrosa masturbación, yo estaba que no lo creía, todo me parecía un sueño?
Sentí que el padre estaba a punto de eyacular pues en su pene las venas parecían que estallaban, lo saque de mi boca y decidí solo acariciarlo muy despacio, el seguía con su labor de masturbarme y yo también sentí que en cualquier momento eyacularía así que sin más preámbulos le solté.
Profe, quiero sentirlo dentro de mí, sentir que su esencia recorre mi interior quemándome por dentro?
¿Quieres que te penetre Yoasme? Dijo el profe, no quiero hacerte daño y?
No se preocupe profe, dije yo sin esperar que terminara de hablar, yo sé lo que quiero y eso es justamente lo que quiero, vamos profe penétreme¡¡¡
Como el profe no se podía poner de pie debido a su estado de ebriedad, decidí llevar yo las riendas de la situación.
Quédese boca arriba profe, yo me encargo de los demás, le dije al momento que me subía encima de su cuerpo, me puse saliva en mu culo y me monte sobre su pene, al principio me dolió mucho y me costó trabajo que entrara la cabeza de su pene pero poco a poco fui haciendo presión hasta que entro en su totalidad, sentir esos 19 centímetros dentro de mí me ponía a mil, el profe me tomaba de la cadera y acariciaba mi trasero a medida que yo cabalgaba sobre su delicioso pene, era enloquecedor sentir semejante pedazo de carne dura dentro de mí, ese calor me volvía loco y trataba de no gemir muy fuerte para que nadie escuchara.
No aguante las ganas de agarrar mi pene que estaba duro a mas no poder y el profe al darse cuenta quito mi mano para masturbarme el mismo, no hace falta morir para alcanzar el cielo pensé yo, me incline un poco sobre él y con las manos jale su cabeza hacia mí y pude probar sus labios por primera vez, fue un beso ardiente y corto debido a la posición en la que estaba, regrese a mi cabalgata con más frenesí pues sentía que el profe no tardaría en eyacular, el a su vez aumento el ritmo de su mano sobre mi pene y casi al momento que eyacule arrojando chorros de semen sobre su cuerpo sentí dentro de mi cuerpo como el arrojaba el suyo, una sensación de gran placer me invadió al sentir recorrer dentro de mi ese semen caliente que ardía en mi interior?
Permanecimos quietos durante largo rato, no quería moverme pues deseaba que el pene del profe no saliera de mi culo, inevitablemente su pene comenzó a perder dureza y tamaño hasta que se salió de mi? Me levante, fui al baño a buscar papel higiénico para limpiar el pecho del profe que estaba lleno de mi semen, él no se había movido para nada y creí que estaba dormido, una vez lo limpie iba a ponerle su pijama, vestirme e irme a mi cama cuando me dijo.
No me pongas la pijama ni te vistas, quiero que te duermas conmigo así, desnudos los dos.
Obedecí, me metí a la cama con él, lo abrace y volvimos a besarnos, su mano comenzó a jugar de nuevo con mi pene que al instante se puso duro de nuevo, toque el suyo y estaba igual que el mío
13 Feb. 2018 (hace 784 días)
yoasme ahi tienen otra vivencia mia pero cuenten las de ustedes
13 Feb. 2018 (hace 784 días)
chavocurioso No has pensado en publicar tus memorias ? Serian un exitazo, vamos uno de los best sellers del año
13 Feb. 2018 (hace 784 días)
yoasme aqui esta otra de mis vivencias, es un regalo por el dia de ayer.
15 Feb. 2018 (hace 783 días)
yoasme Otra de mis historias.
En el aparcamiento de una base de camiones, un hombre que rondaba los treinta y pocos , de barba fina y negra como sus ojos, que le daba una mirada seductora, caminaba de regreso a su tráiler entre el laberinto de camiones aparcados. Iba vestido con una camiseta fina de manga larga, gorra y unos jeans desgastados, caminando lentamente aunque de forma segura. Ya se acercaba a su tráiler, uno negro con las palabras ?El Manuel? escrito sobre la luna del cristal, cuando fue alcanzado por mí que cargaba una mochila bastante grande por lo que el camionero supo de inmediato que quería yo.
Disculpe señor, voy para Camagüey. Si pudiera dejarme cerca?le pedí algo cortado por abordarlo de aquella manera y más al ver que era un hombre grande de expresión seria y misteriosamente guapo.
Haber niño no sabes que pedir botella es peligroso-me respondió el camionero sin detenerse a responder y con cierta inexpresión, dejándome sin respuesta al seguir adelante y rodear su camión al que subió. Apunto estaba yo de marcharme cuando el camionero abrió la puerta del copiloto que daba frente a la autopista-¿¡Que hacemos, subimos o no¡?
-Si? dije respondiendo con una sonrisa de sorpresa. Agarrándome a las agarraderas del tráiler y sentándome en el asiento del copiloto.
Yo me llamo como pone afuera el camión, Manuel ¿Y tú?-se presentó serio, extendiéndome la mano mientras ajustaba el espejo retrovisor.
-Yoasme-le respondí estrechándole la mano y sintiendo como la gran mano del camionero me apretaba brevemente con fuerza-Gracias por llevarme.
-Nada-dijo distraído en colocarse bien para conducir a la vez que metía la llave en contacto-Bueno, nos vamos.
Dando un gran estruendo, el motor del camión se puso en marcha y salió a la autopista. Durante el primer cuarto de hora, ninguno de los apartaba la vista de la carretera, aunque yo intentaba mirar de reojo al camionero siempre que podía, me gustaba. No me atrevía a hablar, primero por que el hombre al volante daba un aspecto algo intimidado para él, siendo delgado y corpulento a la vez, aunque sentado se le marcaba en la ropa algo de michelin de la barriga que el oficio de camionero siempre ofrecía. Pero lo que era realmente intimidatorio era le expresión dura que mantenía todo el tiempo el camionero, por eso me puse en alerta cuando el hombre comenzó a girar la cabeza hacia mí, intercalando la mirada a la carretera.
-Si me ves así muy callado es por que últimamente ando mucho con el camión y no hablo con nadie. Así que si quieres hablar tu saca tema de conversación-dijo. Con voz algo más dejada que cuando en el aparcamiento.
-Ah, bien. Está bien-respondí, pareciendo simpático y agradecido por que me llevase.
-Tengo que entregar mañana por la mañana la mercancía que llevo a un almacén en un pueblo, pasando por Camagüey. Si quieres puedo dejarte cerca de la ciudad en donde puedas hacer dedo. O si lo prefieres te vienes conmigo hasta el almacén, descargo y vuelvo a cargar, y de regreso ya si puedo llevarte hasta Camagüey. Tú dirás-me expuso serio y tranquilo mientras marcaba las dos opciones con un dedo subido sobre el volante.
Prefiero que me lleve hasta Camagüey entonces-respondí ya que no quería arriesgarme a que nadie me recogiese y tuviese que estar caminando horas bajo el sol que ya quemaba. El asiento del camión no era mucho más cómodo pero al menos con el aire acondicionado se estaba genial.
?Y se puede saber que se te ha perdido en Camagüey-Pregunto el camionero.
Voy al desfile gay-le respondí intentando ser natural pero siendo receloso por la reacción del camionero-he quedado allí con unos amigos para pasar el finde y eso?
?Al desfile gay ¡Ah¡ Bien,bien?-Pareció tomárselo de ninguna forma en especial.
Tras aquella breve conversación no hablamos de mucho más y no tardamos al volver al silencio que era roto por radio que había sintonizado el dueño.
Acercándose a la entrada de un peaje, el camionero me dijo que la pasase dinero que tenía por la guantera y continuamos. Aunque el hombre condujese de forma aburrida iban a bastante o al menos me parecía, ya que era la primera vez que viajaba así y montaba un camión de carga como aquel. Solo habían pasado un par de horas. Rompiendo su dejada postura de conducción, el camionero fue dando cada vez más palmadas al volante en señal de encontrarse algo nervioso e incómodo.
-Me vas a perdonar, pero llevo meándome desde hace un buen rato y ya no me aguanto más-acabo por decirme el camionero.
-Ahm, vale ?Vas a para?-supuso el chaval.
-No, no. Ahora no podemos parar por voy muy justo de tiempo para la entrega-fue diciéndome, girando la vista hacia mí-¿Ves esa jarra que está a tus pies? Pues pásamela.
Yo seguí las indicaciones del camionero y agachándome en el hueco de los pies vi enseguida la jarra a la que se refería, una de unos cinco litros llena de tres dedos de líquido amarillo que deduje que era orina. Con menos asco de lo que me esperaba de mí mismo cogí la jarra y se la pase al camionero que se había bajado el zíper y dejado su pene afuera, un pene gordo pese a estar flácido, de un color oscuro que hacia desentonar el resquicio del rosado capullo que asomaba por el prepucio. Yo me obligue con todas mis fuerzas a apartar la vista cuando comprendí que me había quedado observando el pene del camionero suficiente como para que este se diera cuenta de ello, aunque no dijo ni hizo nada al respecto y simplemente llevo la boca de la jarra a su entrepierna y coló su miembro mientras agarraba el volante con la mano sobrante. Un grueso chorro de líquido comenzó a escucharse y yo contemplaba de reojo al camionero que mantenía con más prudencia que nunca la vista al frente y la única mano al volante.
¿Quieres que te agarre el volante?-me ofrecí queriendo ayudar.
-Deja, no hace falta. Así meamos muchos camioneros, tranquilo-le respondió, intentando reprimir la sensación de gusto para no parecer desagradable ante mí-Perdona si te da asco.
-No pasa nada-dije yo, cayendo otra vez en que había vuelto a quedarme mirándole el pene medio metido en la jarra mientras meaba, pero este no apartaba la mirada de la carretera y me arriesgue a seguir mirando, sintiendo como mi pene crecía levemente bajo mis pantalones contra mas miraba aquel trozo de carne tierna que asomaba por la abertura de los pantalones del camionero, distinguiendo como también sobresalían algunos pelos púbicos y parte de la tela de unos calzoncillos negros.
-Toma, ponle el tapón con cuidado y déjala en donde estaba, por favor-me paso la jarra ahora tibia cuando había acabado de mear. Intercalando la vista en la conducción con la de mirarse le entrepierna, vio como algunas gotas de orina de a última hora comenzaron a caer al suelo-Rápido, junto a la jarra hay colgado un trapo, dámelo.
-Si voy-me di prisa y me agache a buscar el trapo que me pedía con urgencia. Lo encontré rápido y cogiendo a toda velocidad lo lleve sobre el pene del camionero para limpiarle rápidamente.
-Bueno, en verdad podía limpiarme yo solo?-salto sorprendido a decirme el camionero.
-Ah perdona-Me disculpe sintiéndome muy estúpido por mi deseo me había delatado de aquella forma tan ridícula y no sabía si pasarle el trapo al camionero o acabar de limpiarlo.
-Tranquilo, sin problema. Sigue limpiándome?si quieres-hablo el camionero, poniendo una voz más seria.
Notando la sangre en la cara mantuve la vista abajo, hacia el pene que había comenzado a ponérsele duro entre mis manos y la tela continuando limpiándolo más delicadamente, pasando el trapo por el capullo del camionero el cual se encorvo hacia adelante y me jadeo en la nuca. La gran mano del camionero se posó algo temblorosa en mi cuello y deje caer el trapo al suelo y agarre directamente el pene que salía por la portañuela extremadamente dura.
Atrayéndome el camionero con una mínima fuerza hacia su pene, cedi gustosamente a aquella mano que me agarraba suavemente el cuello y baje con la boca abierta para ir tragando a medida que iba descendiendo. Su pene había quedando limpio de orina y ahora lo que rezumaba era una diminuta gota de preseminal. Cuando ya había abarcado con la boca casi todo el pene del camionero, cerré con fuerza mis labios alrededor del tronco para seguir bajando hasta que mi nariz dio contra el pantalón. Aguante la presión de la punta del capullo contra mi garganta y cuando ya no pude más me retire lo suficiente como para tomar aire. Haciendo un gesto con los ojos para no descentrarse demasiado de la conducción, el camionero soltó un largo jadeo. Volví a tragarme el pene rompiendo a chupar arriba y debajo de forma ansiosa, moviendo la cabeza entre el volante y el camionero. Este se contraía de placer en su asiento, sin perder ojo a la conducción pero sin dejar de jadear frenético hasta que al poco se eyaculo en mi boca antes de que tan siquiera pudiera avisarme. En cambio a mí no me disgusto e incluso trague con fuerza toda la leche que iba recibiendo en mi boca y que parecía interminable por lo mucho que se estaba viniendo.
-Lo siento, me he venido en tu boca sin que me diese tiempo a avisarte-se intentaba disculpar con el habla agitado por la fuerza del orgasmo que había llegado a tener-Es que en los últimos meses no he parado con el camión y hace tiempo que no?ya sabes.
Ya algo medio erecto se grado el pene en los pantalones y mirándome me dedico una sonrisa. Este me miraba entre serio y sonriente, con una mirada de excitación, y al bajar la vista contemplo como mi pene se marcaba a un lado mi pantalón-Anda ven, acércate-y agarrándome por el hombro me hizo inclinarme contra él. Acaricio mi muslo, subiendo por el pantalón hasta el relieve de mi pene que acaricio insistentemente-Sácatela-me susurro y me abrí los pantalones. Dándole un tirón abajo a mis calzoncillos, el camionero agarro mi suave pene y me comenzó a masturbar, siempre manteniendo la otra mano en el volante como había hecho al mear en la jarra.
Los dos mirábamos hacia delante, yo entrecerraba los ojos de gusto y frotaba mi cara contra el hombro del camionero que me masturbaba lentamente pero sin detenerse jamás, agarrando mi polla fuerte y llevándola por todo su tronco desde la base hasta que su mano cubría todo el capullo. Al rato me sacudía levemente, emitiendo unos suaves jadeos a la vez que mi pene comenzaba a regar caliente los dedos del hombre.
Poniendo ambas manos al volante, intento no tocarlo con la mano manchada de semen, apoyando únicamente la muñeca. Tenía los dedos cubiertos de semen blanco, pegajoso y lleno de hilillos gruesos y buscando con la mirada el trapo de antes a sus pies, yo me adelante y comencé a lamer, chupándole cada dedo y pasando su lengua por entre estos, limpiándole mi eyaculación. Me gustaba el sabor del semen, tragarlo al menos, y el camionero se dio cuenta, disfrutando de cómo le chupeteaba cada uno de sus dedos, hasta que su mano quedo limpia de semen, aunque ahora manchada de saliva. Cada uno bien acomodado a su asiento, nos mirábamos entre risas nerviosas y claramente más aliviados. Yo me encogí en el asiento mirando el desolado paisaje compuesto por campos y más campos hasta que me quede profundamente dormido.
-Eh, tu. Despierta-me dijo el camionero poniendo su mano sobre mi muslo, casi rozando mi paquete.
-¿Ya hemos llegado?-pregunte despertándome de sobresalto, desorientado, mirando confuso afuera porque ya era de noche.
-¿Qué?¡No hombre, no¡-fue lo que me respondió el caminero cambiando de marcha y girando brusco el volante. Adentrándose en unos aparcamientos junta a la autopista.
-¿Dónde estamos?-quise saber, dándome cuenta de que era bastante tarde al mirar la hora en el reloj.
-Es una zona de descansos. Estoy que me caigo de sueño así que vamos a comer algo rápido y luego nos dormimos unas cinco horas. Y en cuanto se haga de día continuamos, entregamos la mercancía y luego ya te acerco a Camagüey-explico mientras aparcaba en el solitario aparcamiento y apagaba el motor del camión.
-Está bien. Gracias-respondí al camionero estirándome en el asiento para desentumecerme el cuerpo.
Solamente con la luz de la cabina y el calefactor, me desabroche el cinturón de seguridad, el camionero paso entre los asientos para adentrarse por unas cortinas que habían cerradas en la parte de atrás. Volvió el hombre con unas bolsas de plástico y regreso a sentarse al asiento del conductor, abriendo las bolsas entre ambos. Estaban llenas de bocadillos, frutos secos, papas fritas, algo de frutas y latas de refresco.
-Cógete lo que quieras-me dijo ofreciéndome la bolsa-Los bocadillos son de esta mañana así que todavía están buenos-cogí agradecido un bocadillo y un refresco y ambos comenzamos a comer. Cuando ya acabamos recogimos los desechos en una bolsa de plástico y el camionero lo guardo todo tras su asiento. Al ver que me acomodaba para dormir en mi asiento, el camionero se giró hacia mí y me tomo por el hombro de forma paternal-Vete atrás que ahí tienes una cama con sábanas y almohada, que como sigas durmiendo en el asiento te vas a fastidiar el cuello, créeme.
¿Y tú?-le respondí con un gesto de cabeza.
-Yo me duermo aquí mismo, a menos?que no te importe que durmiese contigo en la cama-dijo mirándome atentamente a los ojos sin dejar de cogerme por el hombro. Estaba tenso, incluso más que yo.
-No me importa para nada-respondí casi en un susurro.
Decidido todo, el camionero se levantó y camino a la parte de atrás. Yo lo seguí y cruce las cortinas con él. Todo estaba lleno de bolsas de plástico y de tela, con las ventanas tintadas y una especie de cama estrecha cubierta de varias mantas puestas de cualquier forma. Dejando espacio para mí el camionero se fue desvistiendo hasta quedarse en calzoncillos y se metió en la cama. Cubriéndose con una sábana, preparo el hueco a su lado para mí que lo imite y también me comencé a desnudar hasta quedar en calzoncillos y camiseta interior. Los dos habíamos estado mirando el físico del otro, excitándome con el cuerpo maduro, muy masculino y velludo del camionero mientras esta había contemplado mi cuerpo, lleno de juventud y coronado por un pequeño matojo de vello en el pecho. El espacio era muy reducido por lo que tuve que acostarme de lado, poniéndome adrede de espalda al camionero que me cubrió con la sabana y apago la pequeña luz de la cabina accionando un interruptor en el techo. Con ambos sabiendo lo que iba a suceder todo fue surgiendo fácilmente gracias a lo junto que se encontraban nuestros cuerpos. De hecho el camionero había estado excitado desde el preciso momento en que se metió en la cama y yo había notado al instante en mi culo el duro, gordo y enorme pene. El camionero me agarro por el muslo cuando noto como me comenzaba a frotar mi culo contra su pene. En el silencio de la cabina del camión, se escuchaba el frote de nuestros cuerpos bajo la sabana y la respiración entrecortada de ambos que iba en aumento. La mano del camionero puesta en mi muslo fue subiendo hasta mi cadera tomándome e inmovilizándome contra si para ahora ser el quien se frotara desatado. Arrancado por el arrebato del camionero lleve la mano atrás para bajar los calzoncillos del él y para luego bajar los míos, permitiendo así que el pene se amasase caliente contra mi culo desnudo.
Envueltos en un jadear cesante, el camionero había variado los movimientos y ya no me rozaba con su pene arriba y abajo por el culo sino que había ido embistiendo adelante introduciendo su pene entre los cachetes hasta estar presionando el culo con su capullo chorreante en preseminal, dejando a la evidencia sus ganas por metérmela, penetrarme hasta sus pelotas de una sola vez y escuchaba en mi jadeo como yo también quería. Sin embargo no supo controlar sus pensamientos y se le escapo una fuerte embestida que me hizo dar un pequeño aullido de dolor.
-Perdona si soy muy brusco. Hace tanto que no singo que me cuesta controlarme-se adelantó a disculparse a mi oído, con excitación pero también con ternura. Alcanzando con el brazo el interruptor de la luz, se reincorporo lo suficiente como para mirar por encima de mí.
-Alcánzame esa bolsa, tu que llegas-me pidió señalándome con la mano y me estire desde la cama para cogerla. Era una pequeña bolsa de deporte y mire como el camionero sacaba un bote plástico-Solo tengo leche hidratante ¿Esta bien?-yo asentí. Tomando otra cosa de la bolsa, el camionero lanzo está de nuevo al suelo. Había cogido un condón que me puso en la mano-Esto para luego. Guárdamelo.
Encogiéndose a los pies de la cama y quedando frente a mi culo, se puso a acariciármelo haciendo que volviese a menearlo lascivamente y retómese mis jadeos entrecortados a medida que iba sintiendo como aquellas caricias se volvían besos y lamidas que iban adentrándose entre los cachetes de mi culo.
Untándose el dedo de crema, el camionero se dispuso a lubricar mi culo que dio un respingo al notar el frio. Introdujo su dedo, seguido de un segundo, girándolos y bombeándolo hasta que pudo abarcar un tercero. Yo gemía con el movimiento de los dedos del hombre moviéndose rápido dentro de mi culo, tan excitado que dilate rápido y el camionero se adelantó con desespero a reincorporarse tras de mi saliendo de la sabana con la respiración agitada.
-?cojone dame el condón. Te la tengo que meter ya o voy a reventar-me susurro jadeando en mi nuca, haciéndome sentir en mi culo como la tenia de dura.
Le pase el condón escuchándolo tras de mi como se lo colocaba tan rápido como podía. Al sentir como me agarraba de nuevo por la cadera sentí que el pene enfundado del camionero se presionaba contra mi agujero hasta comenzar a hacerse camino, notando como era llenado y poseído por él. Apenas dejo quieto el pene dentro unos pocos segundos hasta que no se pude frenar más y empezar a embestirme en aumento, de forma salvaje y sin control alguno. El camionero me singaba incansable, agarrándome contra el en todo momento, y poco a poco fuimos rotando hacia abajo, colocándose encima mío y penetrándome desde encima. Me pesaba, pero el placer que estaba sintiendo era tan grande que apenas lo sentía. Además me gustaba sentirme tan sometido y gemía a un lado. Al camionero en cambio no le gustaba la idea de me estuviese aplastando y levantándome de rodillas en la cama me atrajo con él. Se había salido el pene pero se apremió a metérmela en aquella nueva postura. Me embestía bufando como un animal en celo, tan fuerte que sonaba doloroso aunque en verdad los dos jadeábamos de placer. Las embestidas me hacían caer hacia adelante hasta que la velocidad de la singada me obligo a permanecer a perrito. El camionero no me soltaba la cintura, y yo así lo prefería. De repente el camionero paro con una última embestida y todo quedo en un gran silencio. El pene del camionero comenzó a correrse en mi culo retorciéndose en su interior con cada espasmo con el que lanzaba un nuevo disparo de semen blanco, caliente y espeso. En cuanto la corrida cedió, el camionero se desplomo a un lado.
Un móvil sonó como despertador. El camionero lo apago y vio que también me había despertado, me frotaba la cara. Estábamos desnudos tal como habíamos acabado después de venirnos. Algo pegajoso en el sofá hizo mirar el camionero cuando se sentó en la cama. Era el condón que no recordaba haberse quitado y que se había derramado. Lo sentí levantarse y desde la cama vi como asomaba la cabeza por la cortina y miraba afuera, contemplando su culo.
Volví junto a la cama en donde al verme el camionero se arrodillo a besarme.
-Levántate que me quede dormido sin quitarme el condón y ahora se ha derramado todo y nos hemos manchado ¡Pero bien¡-fue diciéndome-seguimos solos en el parqueo, así que vamos a salir un momento desnudos para que nos limpiemos con el tanque de agua que hay afuera.
Era temprano por la mañana, cuando aún el sol no se encontraba muy bajo, y hacía un viento muy fuerte que se notó en cuanto el camionero aparto las cortinas de la cabina de atrás y abrió la puerta del copiloto. Yo aproveché para mirarle el culo e incluso los huevos colgando que se le veían entre los muslos cuando se asomó agachado afuera, dándose cuenta de que por la cadera y el muslo estaba manchado de leche. Al intentar moverme en la cama sentí entonces algo resbaladizo en el vientre, era el condón usado que como había dicho el camionero se había salido todo y había puesto la cama y a nosotros manchado de semen ya reseco.
-¡Sal¡- llamo me llamo el camionero ya fuera del camión-Tranquilo que por esta parte del camión no nos pueden ver desde la carretera.
Sentándome primero en la cama me frote los ojos y luego me levante para salir. La sensación del fuerte viento dándome en el cuerpo desnudo me gusto, pero el tacto rugoso y sucio del asfalto ya no tanto. Seguíamos solos en la zona de descanso. Me acerque al camionero que sacaba el agua de un contenedor el bajo del camión con ayuda de una botella de agua de plástico usada. Poco a poco se la fue echando por el cuerpo a la vez que contraía la cara. El agua fue resbalando por su cuerpo, alisando el vello de su cuerpo, de su vientre, de su pubis y de la cara interna de sus muslos, goteándole por la punta del rabo. Se froto con la mano con fuerza por donde se había manchado, mas aparte los sobacos y los huevos. Volvió a llenar la botella una segunda vez para repetir la operación y cuando la lleno la tercera vez me tomo entre sus brazos, y me puso de espaldas a él.
-Esta fría, así que estate preparado-me aviso al oído.
-¡Haaa?. Pinga¡ aullé al sentir el agua fría caer sobre mi cuerpo que realmente solo se sentía fría allí donde el viento daba.
-Sssssshhhh?-me calmo el camionero tras de mi sin dejar de envolverme en su brazo. La punta del pene del camionero comenzó hinchada a rozar mi culo, pero este hizo caso omiso de eso y froto con energía la mano por todo mi cuerpo cuando me echo el resto del agua, disolviendo los restos su leche. Entonces me solo pareciendo que ya había acabado pero viendo que volvía a llenar la botella en el contenedor y me dijo-Espera, que no te he limpiado el culo-y poniéndome de nuevo espalda a él, me pego la cara al camión, mirando de lado como se echaba agua en la mano para llevar esta entre los cachetes y de inmediato separe las piernas para darle espacio.
Comenzó a dejar caer el agua por la zona baja de mi espalda que chorreo por mi culo, adentrándose entre mis nalgas en donde la mano del camionero se encargaba de frotarla por su raja, masajeándome con los dedos el culo.
El viento no dejaba de soplar fuerte, escuchando los autos pasar a varios metros al otro lado del camión, rodeado de campo y estacionamientos desde el que cualquier individuo podía aparecer y vernos desnudos si es que no lo estaban haciendo ya desde la lejanía. El camionero se agacho en cuclillas, separando los cachetes para pegar su boca y lamerme el culo. En cuanto sentí como me devoraba el culo apoye la cabeza en el camión, sintiendo como aquella lengua recorría las rugosidades de mi anillo. El camionero lamia con ganas, tanto en círculos como de arriba y abajo, ensalivando el culo a la vez que lo amasaba y mantenía apartados. Mi culo aun olía a la crema hidratante que habíamos usado de lubricante. Dejando libre una de mis nalgas, llevo la mano bajo las piernas alcanzar mi pene endurecido. Hacia abajo, como si lo estuviese ordeñando, se puso a masturbarme suavemente mientras chupaba y relamía mi culo.
Con parte de la cara pegada contra el camión mirando a un lado gemía cada con cada lamida que no dejaba de darme el camionero. Y este a su vez, jadeaba a la vez que me comía el culo. Al separarse el camionero tenia los labios colorados y la boca empapada de su propia saliva. Me dio un fuerte beso a cada uno de los redondos cachetes y luego un tierno mordisco. Pero lejos de parar el camionero continúo agachado y me hizo girar de cara a él. En cuanto mi pene apareció hinchado y goteando preseminal frente a su cara, salto con la boca abierta a él, metiéndoselo hasta el fondo y chapándolo con fuerza. La fuerte mamada del camionero hizo a los pocos minutos que me agarrase de sus hombros y me contrajese de placer.
-Ya me voy?¡Haa¡?a venir-dije con urgencia-Me vengo?¡Haa¡¡Haa¡Aaaaah¡-la lengua del camionero dejo de saborear el pene y el preseminal para comenzar a saborear y sentir le leche salpicar su boca.
Masturbándola muy despacio, se la saco para escupir toda la leche. Al ponerse en pie fue hasta el contenedor para llenar un poco la botella y bebió un poca para hacer gárgara. Radiante de felicidad me acerque al camionero para darle ahora el placer, pero al agarrar su pene este sonrió y me dio una palmadita en la mano para que soltase.
-Voy tarde-dijo simplemente, y volvió de regreso al interior del camión, poniéndose de nuevo en la carretera, esta vez con la conversación más fluida. Dos hora más tardes, el camión se adentró en un polígono industrial y entrando en una de las fábricas para descargar. Yo me quede todo el tiempo dentro y en cuanto regreso el camionero nos pusimos rumbo a Camagüey.-Esto es lo más cerca que puedo acercarte-me dijo el camionero apagando el motor del camión-Ahí tienes una parada de autobús.
-Muchas gracias-me gire sin que estuviera decidido a salir de la cabina.
-¿Cuando te vienes de vuelta¿-me pregunto el camionero descansado en su asiento.
-Cuando pase el fin de semana le respondí.
-Te voy a dar mi número que creo que estaré cerca y podría llevarte de vuelta-me dijo adelantándose a la guantera para coger una libreta y un lápiz.
Tome el numero sonriendo y antes de bajarme me arrime a besar al camionero que en cuanto me vio me agarro por la cintura y me llevo con el besándonos con cierto cariño y lamiendo nuestra lenguas hasta que nos dolieron
15 Feb. 2018 (hace 783 días)
yoasme Otra historia en especial para chavocurioso.
Esto ocurrió hará dos meses, más o menos. Me encontraba en La Habana, en una reunión nacional que organizo la empresa donde trabajo y donde tuve la oportunidad de conocer a los homólogos de otras provincias entre ellos a mi jefe de Recursos Humanos.
Es un hombre bello, no es rubio, aunque si de piel blanca y pelo claro. Siempre afeitado con precisión y muy, pero que muy elegante. Siempre de punta en blanco y sabiendo combinar muy bien su indumentaria. Puntual y correcto en todo lo que dice y siempre un caballero, no sube el volumen de su voz, ni pierde la compostura. Ni que decir que es muy atractivo. Es atlético, fuerte y muy, muy guapo de cara. Un hombre por el cual cualquier mujer, bisexual u homosexual desearía llevarse a la cama para que hiciera de el su esclavo. Solo perdió la compostura por culpa de la cerveza.
El día que finalizo la reunión, los allí presentes estábamos invitados a una fiesta y una posterior cena. Pero claro, los que no sabían beber, en la cena ya iban colorados. Entre ellos mi jefe. Hasta ese momento, solo había cruzado con él un par de palabras, y quise mantenerme siempre en segundo plano. A punto de empezar la cena, me ausente de mi mesa para ir al baño a lavarme las manos. Y allí estaba mi jefe, orinando, apoyando la cabeza en la pared. Le pregunte si estaba bien, cosa que afirmativamente con un gruñido. Yo comencé a lavarme las manos y, por el espejo, le observaba. De reojo, vi como giraba la cabeza y me echaba una mirada de arriba abajo. Seguí lo mío, pero sin dejar de mirar de reojo. Al secarme las manos, seguí mirando por el espejo cuando de repente vi que?¿Me estaba mirando el culo? Efectivamente mi jefe sostenía su pene, que ya había parado de orinar, y su mirada estaba centrada en mi culo. No me lo terminaba de creer. Durante la cena no dejaba de darle vueltas al asunto.
La cosa fue a más. Porque note como mi jefe comenzaba a mirar mucho hacia mi mesa y, en tres ocasiones vino a saludar con gran torpeza debido a su borrachera a comensales que estaban sentados junto a mí. A la cuarta vez yo fui al saludado. A duras penas conseguí entender qué demonios intentaba decirme, pero intuí que darme la enhorabuena por el trabajo realizado. Después llegaron los tragos y las copas. Y la cosa ya no se sostuvo por más tiempo.
Todos los allí presentes nos dejamos de formalismos y comenzamos a emborracharnos como si no hubiera un mañana.
El hotel donde nos hospedábamos puso a disposición nuestra una sala de discoteca con música y más bebida y mi jefe siguió a lo suyo, solo que empezó a gustarme que me molestara su interés.
Mantuvimos una larga conversación. Y ahí, se me paro el corazón. Ya no había dudas mi jefe estaba coqueteando conmigo delante de todo el mundo, aunque con la música y el alcohol nadie se percataba de lo que sucedía. Era evidente que no íbamos a besarnos delante de todo el mundo. Habría sido un escándalo. Pero mi jefe tenía muy claro lo que quería esa noche. Tras volver de pedir otro trago, se me acerco decidido y me dijo estoy en la 305. Me gustaría que vinieras a tomar una copa. Puede que te parezca un poco osado, pero es así. Yo me voy a ausentar ya, así que si quieres subir más tarde, yo estaré esperando un buen rato. Y con esa seguridad, con esa confianza, se despidió de una docena de personas y se fue a su habitación. Yo me quede allí, incrédulo, con mi trago derritiendo los hielos, y decidiendo si quería pasar un rato agradable en la 305.
Si soy sincero, no me costó mucho decidirme. Me fui a mi habitación para asearme un poco y llame a la 305 para ver si seguía en pie. Aunque tardo en cogerlo, contesto muy sereno y muy serio que sí, que estaba en pie la oferta.
Así que no lo pensé más y me presente en su cuarto. Me recibió con el pelo mojado, una toalla al cuello y sin camisa, dejándome ver su increíble abdomen. Había tomado el mando de la situación, se sentía cómodo y seguro. Su borrachera era menos evidentemente, es decir, que se había refrescado para la ocasión. No tenía dudas de que esa noche iba a echar un palo con uno de sus subordinados. Y eso me excitaba aunque también me provocaba nerviosismo. Me invito a sentarme en la cama mientras comenzó a servir dos copas. Al darme la mía, se inclinó hacia mí y me dio un beso, jugueteamos con las lenguas en nuestras bocas. Después se incorporó otra vez y dijo: que bien sabes.
Tras eso se sentó en un butacón en frente de mí, mirándome fijamente, dio un largo trago y dijo: quiero que te desnudes para mí. Estaba claro él era quien tenía el control, me gustaba que demonios, me encantaba, estaba tremendamente excitado. Entre una y otra cosa me fui desprendiendo de mi camisa, de mis zapatos de mis medias y de mi pantalón. Al irme a quitar el calzoncillo dijo que parase y que me tumbase en le cama, así lo hice, él se volvió a levantar, se fue hacia mí, me beso de nuevo y fue bajando con su boca sobre mi cuerpo desnudo hasta llegar a mis calzoncillos, que ya estaban empapados de la excitación que tenía. Poco a poco, fue quitándomelos dejando al descubierto mi erecto pene. Ya estaba completamente desnudo delante de mi jefe. Lejos de querer tocarme, se quitó sus pantalones y sus calzoncillos, muy despacio, muy tranquilo. Tenía un pene enorme, para mi sorpresa, estaba tremendamente dotado.
-Tócate para mí-dijo mientras se sentaba de nuevo en su butaca.
Yo comencé a tocarme mientras su jefe hacía lo propio y me daba instrucciones-Ábrete las nalgas-me pedía. Yo iba cumpliendo poco a poco cada uno de sus deseos. Él se meneaba el pene mientras me observaba, pero lo hacía lentamente, con calma-Metete un dedo-seguía guiándome. Yo me cupe el dedo y poco a poco me lo introduje en mi culo mientras gemía de placer ante la atenta mirada de mi jefe.
Tras unos minutos de instrucciones, me pidió que fuera, que lo besara y que le diera una mamada. Eso es lo que hice, fui bajando por su precioso torso, despacio, hasta tener frente ese tremendo instrumento. Poco a poco, le fui dando lengüetazos hasta que me la termine metiendo en la boca. El gimió y echo la cabeza hacia detrás, lleno de placer, mientras me agarraba con las dos manos por la nuca, marcando el ritmo de la mamada. Sus manos me impedían más intensidad en mi chupada, y yo engullí ese pene lo más rápido que podía, llegando con facilidad hasta mi garganta. Estuve a punto de atragantarme, pero el sabia cuando darme un respiro y cuando apretar.
Me soltó la nuca, me hizo levantarme de nuevo y me dio la vuelta. Me pidió que me inclinara, me acaricio las nalgas, las abrió y le dio un par de lengüetazos a la entrada de mi culo. Después escupió descaradamente sobre mi agujero y comenzó a engullirlo mientras con la mano derecha me meneaba el pene. Después se olvidó de mi pene para centrarse completamente en abrir mi culo y prepararlo para la traca final.
Metió su dedo en mi culo moviéndolo de arriba abajo, de izquierda a derecha y en círculo. Después lo saco, volvió a comerlo durante un minuto y después me introdujo otros dedos. Cuando considero que estaba lo suficientemente preparado, me dio un cachete en el culo y me pidió que me incorporara a cuatro patas sobre la cama.
Tras unos segundos que utilizo para ponerse el condón, se puso detrás de mí, me agarro las nalgas con las dos manos y fue introduciendo su enorme pene en mi culo ante mis gemidos entremezclados de dolor y placer. Él sabía que costaría meterle, así que se tomó su tiempo y la fue introduciendo poco a poco hasta que, finalmente, sus huevos hicieron tope en mis cachetes. La dejo unos segundos dentro de mí y sin darme mucha más tregua, comenzó a meterla y sacarla, a dar ritmo. Yo intentaba contener mis gemidos, al principio solo jadeaba, pronto se convirtieron en gemidos claros y a medida que la intensidad de sus embestidas subía se convirtieron en gritos. El me agarraba con fuerza las nalgas al tiempo que me penetraba cada vez más rápido. El sonido de sus huevos chocando contra mis nalgas, ese choc, choc que tanto me gusta escuchar cuando estoy a cuatro patas, se unia a mis gritos cada vez que su pene llegaba hasta mis entrañas.
Eso es papi clávame la pinga hasta el fondo-le decía, porque sabía que lo de papi lo excitaba cada vez mas.
De pronto, me la saco y la sacudió dos veces sobre mis nalgas. Yo note un vacío en mi culo. Lo notaba totalmente abierto. Se tumbó boca arriba sobre la cama y me pidió que lo cabalgara. Ahí estaba en casa. Lo iba a dejar seco, me decía a mí mismo. Me puse a horcajadas, y me introduje con facilidad su pene en mi culo. El me agarraba con fuerzas las nalgas y eso me excitaba de una manera sobre humana. Comencé a bailar con su pene dentro de mí, cabalgándolo como un potro desbocado al tiempo que seguía gritándole: eso es papi, hasta el fondo, dame fuerte papi, me encanta. Su cara de placer ere de escándalo. Yo apoye mis manos sobre sus piernas y me incline un poco hacia detrás para que su pene llegara hasta lo más lejos de mi cuerpo. Eso me estaba causando un placer terrible y mis gritos eran cada vez mas descarnados.
Tras unos minutos, se inclinó hacia mí, sin sacármelo del culo, me puso boca arriba en la cama, la saco, se quitó el condón y comenzó a meneársela para terminar de venirse. Con la otra mano me cogía de la nuca para que me inclinara y pudiera recibir en mi cara toda su leche. Yo ni corto ni perezoso, saque la lengua, invitándole a que me la diera en mi boca. No tardó en hacerlo, y yo recibí su leche calentita en mi boca. Los últimos coletazos me llegaron hasta la garganta, mientras mi jefe gemía y gemía de placer. Tras eso me soltó y comenzó a hacerme una paja que poco tardo en convertirse en un torrente de semen sobre su pantorrilla y mi abdomen.
Después de eso, cayo rendido encima de mí al tiempo que me dijo: creo que estoy seco. Unos minutos más tarde me invito a ducharme con él y amablemente me pidió que me fuera porque quería dormir. No tenía pensado quedarme, en cualquier caso no quería que todo el mundo supiera lo que allí acababa de pasar
20 Feb. 2018 (hace 777 días)
chavocurioso Para mi criterio, la mas excitante de las publicadas hasta ahora. Yo cree el grupo pero definitivamente tus confesiones son la razón de tengamos mas miembros. Si te decides a publicar el libro, no dejes de darme el titulo,jejejej
20 Feb. 2018 (hace 777 días)
yoasme gracias no te preocupes tu seras el primero en tenerlo autografiado y todo jajajajaja
21 Feb. 2018 (hace 777 días)
JorgeDdeV Yoasme.. esta buenisimo.. pero no lo sigas poniendo uno detras de otro.. Ponlo cada uno individual porque podemos perdernos algunos
21 Feb. 2018 (hace 776 días)
trendy Todas las confesiones estan buenisimas. No sabia de este grupo. Si hay un libro me apunto para tenerlo. Sigan sus confesiones tan bien redactadas.
23 Feb. 2018 (hace 774 días)
yoasme Otra historia
Aquella mañana fue el profesor el que falto. Era la excusa perfecta para que nos fuésemos todos al jardín a sentarnos a la sombra de un árbol a chismorrear. Y en aquella ocasión, para colmo, no había ninguna chica, así que Jorge se puso a desvariar.
-¡Venga chicos¡¡No decidme que no tengo suerte¡ En el grupo de trabajo de la semana que viene esta Alicia ?Hhhhhhh? Como se ponga me la singo.
-¿Y no nos vas a dejar nada?-pregunte bromeando-en mi grupo no hay chicas.
-¡Coño¡-protesto Ignacio muy serio-¡qué forma de decir las cosas¡ ¡me dan asco¡
Se levantó del césped y se retiró unos cinco metros de nosotros. Una ráfaga de su perfume penetro mi cerebro mientras lo observaba con disimulo algo alejado, de espaldas, fumándose un cigarrillo. Comprendí que Jorge había sido poco delicado, pero la reacción de Ignacio me pareció desproporcionada.
Había dejado su bolsa junto a mí, así que levante con ella para ir a ver que le pasaba. No lo esperaba y casi me atraganto cuando me acerque a él para hablarte y vi que caían dos lagrimones de sus ojos. Creí que le gustaba Alicia?
-¡Eh¡-me asuste,-no es para tanto. Es poco fino lo que dice Jorge, sí, pero?¡No es para ponerse así¡ ¿Qué te pasa?
No contesto. Levanto los brazos para secarse las lágrimas con las muñecas e intento disimular.
-No?no pasa nada?dijo con un hilo de voz-.
-¿Ah, no?-me acerque más a el-, hace un momento estábamos, dice Jorge esa burrada y te pones así ¡Vamos¡ ¿Qué te pasa?
Pensó durante unos instantes, me miro con infinita tristeza y alargo el brazo para coger su bolsa.
-¡Oye tu¡-le susurre-¿Qué pasa? ¿Ya has dejado de ser tan amigo mío como decías? ¡Ven¡ Dime que pasa?
Volvió a pensar unos instantes y comenzó a andar sin decir nada. Me extraño muchísimo su reacción, me dolió. Ignacio era como un hermano y parecía no confiar en mí. Sin embargo, siguiendo ese comportamiento indeciso que le caracterizaba, se paró a pocos pasos, se volvió, y pude ver una mirada que me llamaba. Pensé que quizá había querido alejarse más para confesarme algo, me acerque lentamente y me puse muy pegado a él, hombro con hombre.
-¡Te sentirás mejor, Ignacio¡ ¡Dime que te pasa¡
-¿Quieres saber que me pasa?- volvió su rostro despacio.
- Te lo pregunto porque, si te sientes mal, te sentirás mejor al decírmelo ¿No?
Sonrió sin perder su tristeza ni apartar sus ojos de los míos. Me pareció ver algo en su mirada que no había visto nunca antes. No, no lloraba por lo que había oído decir de Alicia, lloraba por lo que había dicho yo. Nunca pude imaginarme que aquel chico con el que llegue a tener tanta amistad me mirase de aquella forma?aunque tengo que confesar que yo lo había mirado así más de una vez, sin embargo, no se me había pasado ninguna idea extraña por la cabeza. En aquel momento creí que me estaba hablando de alguna idea extraña.
-¿Qué haces esta tarde, Yoasme?-me pregunto a media voz-¿Vas a estudiar?
- No lo sé, la verdad-me encogí de hombros dudoso,-mis padres van a una boda, creo, y no tendré a mi padre vigilándome?
- Pues yo tendré que quedarme en casa. Aquello parece un circo. Tendría que llevarte un día para que lo vieras?Somos muy amigos y ni sabes donde vivo. ¿Quieres saber lo que me pasa?- volvió a clavarme aquella mirada- ¿Nos vemos esta tarde como siempre y donde siempre y tomamos unas cervezas?
-¡Claro¡-respire tranquilo y eche mi brazo sobre su hombro-¡Eso no se pregunta¡ También yo debería llevarte a casa un día, lo que pasa es que mi padre es inaguantable.
- Eso si lo sé ¿A las ocho donde siempre?
-¡A las ocho¡-estrechamos las manos-, la primera la pago yo.
Él se fue caminando lentamente y yo me quede pasmado mirándolo alejarse y con su perfume aun taladrándome el cerebro. Me imagine lo que le estaba pasando. Sí. Sencillamente porque a mí me pasaba de vez en cuando, lo miraba embelesado. No entendía porque me gustaba mirar a un chico, a mi mejor amigo. Nunca se me había pasado por la cabeza una idea igual, pero tenía que ser sincero conmigo mismo, ya me había hecho dos pajas pensando en él. Me asusto su mirada. Parecía una respuesta a las mías furtivas, a las disimuladas, las ocultas.
Recordé que mi madre siempre me sermoneaba sobre la primera vez que tuviese relaciones con una chica. Le preocupaba que dejase a una amiga embarazada por error. Usa condones, hijo, me decía de vez en cuando. Y en aquel instante estaba yo pensando en un chico ¡en mi mejor amigo¡ Pensé que a Ignacio se le podría estar pasando algo parecido por la cabeza, más o menos eso, pero?¿conmigo?
Me fui para casa poco después, iba preocupado solo de pensaren que se me insinuase. Me pare en seco, vino su rostro con esa mirada a mi mente, su perfume sutil? Sonreí y corrí a casa.
Me llamo mi madre a voces para el almuerzo y cuando entre al comedor, ya estaba mi padre almorzando. Me senté a su lado y lo salude con un casi insonoro hola. No fue mejor su respuesta, levanto la vista del plato un instante, me miro y siguió comiendo.
-No sé qué me dice que has faltado a clase-dijo mi madre-, has llegado muy temprano.
Creo que le respondí con un hm y sin levantar la vista de la mesa. Esperaba otro de aquellos sermones de mi madre sobre mis relaciones?pero no en ese momento, estaba mi padre y ese tema no se tocaba delante de él. Volví a levantar la vista al darme cuenta de que había un largo silencio y me estaba mirando con una sonrisa burlona ¡Que ingenua¡ Si hubiese sabido porque tenía yo aquella cara de idiota pasmado, le hubiese dado algo. Es cierto, no me había dado cuenta de que no odia apartar a Ignacio de mi mente. Sin embargo, pensé que lo peor que me podría pasar seria que el problema que le hizo llorar fuese el mismo que a mi tanto me confundía, sería un problema para los dos.
Seguí comiendo y le seguí el juego a mi madre, después de todo, estaba imaginándose cosas probables.
Ya por la tarde, cuando salieron de casa, me miro mi madre insinuante y levante una mano mostrándole un condón. Sonrió y cerró la puerta. Sonreí yo, se acercaba la hora de salir de dudas.
Baje por las escaleras y no precisamente tan asqueado como cuando iba a clase. Me esperaba una tarde, al menos, distraída. Me gustaba estar con Ignacio, hablar, reírnos. Hablábamos mucho y a menudo pero nunca en casa. Prefería todo eso a tener que estudiar. El problema seguía siendo aquella idea extraña que se me pasaba por la cabeza. Incluso llegue a pensar que, si no se trataba de lo que yo creía, mejor para mí. Pero no, allí estaba esperándome con esa mirada ¡Esos ojos¡ ¡Me arecieron tan bellos¡ ¡Muy bellos¡ ¿Cómo no los había visto antes¿
-¿Qué tal?-golpee su brazo-¿Llevas mucho esperándome?
-Si-contesto como perdido-, más de una hora, he venido antes de darme cuenta.
-¡Vaya-volví a aspirar ese perfume-¡Lo siento¡
-¡No, no, Yoasme¡-le preocupo haber dicho aquello-, he salido de casa demasiado pronto. Es culpa mía.
-Puede-comencé a indagar con astucia.
-¿En qué tendrías la cabeza?
-¿Yo? ¡En nada¡-vi una pista en su nerviosismo-, ya sabes que me encanta pasear y charlar contigo.
-Y a mí-fui sincero-, me refería a que, tal vez, estuvieses pensando?respire profundamente-..en alguien?
-¿Y si te equivocas?-miro el reloj nervioso-¡Lo siento, Yoasme¡ Me gustaría tomar una cerveza ya. Dijiste que invitabas tú a la primera ¿No?
-Si
Aquel ultimo monosílabo no era mi respuesta a lo que me preguntaba el, sino a lo preguntaba yo. Ignacio había llegado antes porque estaba deseando de verme, pero es que aún faltaba media hora para nuestra cita, así que, al mirar el reloj, supo que yo había ido a buscarlo antes, los dos habíamos ido antes a la cita. Si estaba viendo en mi rostro esa tontería que había visto mi madre, no iba a resultarnos muy difícil hablas con sinceridad.
-¿No querías saber que me pasaba?-pregunto serio a la tercera cerveza.
-¡Claro Ignacio¡-trague saliva-, sabes que estoy desenado escucharte.
-Sí, lo sé-bebió sin dejar de mirarme-pero lo que voy a decirte ¡Coño Yoasme¡ ¡Prométeme que no te vas a enfadar conmigo¡
-¿A enfadarme?-me extraño su actitud-¡No somos niños pequeños¡ Sabes perfectamente que puedes decirme lo que piensas ¿A qué viene esas dudas?
- Es que?-creí que iba a salir corriendo-¡Déjalo, déjalo¡
-¡Ah, no, Ignacio, no¡-moví mi mano exageradamente- ¡Evasivas no¡ Me encanta estar contigo tomando unas cervezas y hablando tonterías, por supuesto, pero hoy es distinto, no me vas a dejar con la duda.
-¡No importa¡ Ya no tiene importancia.
-¿Ya no?
Me levante instintivamente y, no sé si enfadado o desilusionado, lo mire en silencio.
-Perdona ?susurro.
-¿Perdona?-caí sobre la silla con la vista pérdida-, tal vez lo sienta yo más. Me preocupo verte llorar esta mañana, me preocupo tu mirada..Me preocupas ¿Eso te da igual?
-¡No, Yoasme, no me da igual¡-cambio su tono de voz-no estoy jugando contigo ni estoy ocultándote nada?
Hizo una pausa pensativo mientras comencé a hacerme a la idea de que no iba a hablar de los mismo que yo estaba pensando. Comenzó la seriedad a asomar a su rostro, le temblaban las manos, bebía cerveza constantemente y en pequeños sorbos?y comenzó a hablar mirando para otro sitio.
-Me he equivocado Yoasme-dijo al fin-, mi reacción de esta mañana fue tan estúpida como la de Jorge. Pensaras que voy a confesarte que lloraba por haber oído aquellas burradas sobre Alicia. Y no es eso amigo, lloraba porque que voy a perderte.
-¿Qué?-comenzó a preocuparme-¿A perderme? ¡Dime lo que quieras¡ Sabes como soy. Suelta lo que sea, pero no te calles, por favor.
-Está bien-siguió como perdido-, si no te gusta lo que voy a decirte?menos me gusta a mi hablar de ciertas cosas?No voy a dar rodeos. Mándame a la mierda si quieres pero creo que?me he enamorado de ti.
No pude evitar respirar profundamente mientras intentaba disimular la mezcla de terror y de ilusión que me habían provocado aquellas últimas palabras. No podía-ni siquiera-mostrarle disgusto, pero no sabía si sería conveniente decirle que estaba viviendo uno de los momentos más deliciosos y misteriosos de la tarde, del día?quizá de mi vida. Respondí por instinto al verlo retener su llanto.
-Me alegro, Ignacio, si llegas a enamorarte de otra persona?no sé qué hubiera hecho.
-¿Cómo?-me miro espantado
-No hice ni dije nada. Seguí mirándolo fijamente.
Como si nos hubiésemos puesto de acuerdo, nos levantamos apurando la cerveza y fuimos a pagar. Agarre su mano cuando la llevo al bolsillo para sacar la cartera y lo mire con dulzura.
-La primera la pago yo, ¿no?
Miro mi mano, que retenía la suya pegada a su pierna. No estaba apretándole, pero relaje mis dedos aún más y acaricie los suyos. No se habló nada. Me pareció increíble que un silencio tan largo se estuviese convirtiendo en la más bella de nuestras conversaciones. Ni me pare a pensar que estaba pagando unas cervezas. Aparte mi vista de sus ojos un instante para saber cuánto debía, pues allí unas monedas y salimos despacio del bar.
En ese momento, sabiendo que mi amigo no iba a poder articular una palabra más, fui yo el que hable como queriendo hacerle ver que, sin decir nada en serio, nos habíamos dicho que estábamos enamorados. Evite usar esas palabras que a todos nos asuntan.
-Quizás yo no sea tan expresivo como tú, Ignacio. Me sentí muy mal cuando te vi llorar, pero no creas que no paso por mí cabeza lo que podía estar pasando por la tuya. Me parece que los dos pensamos lo mismo, los dos hemos hecho lo mismo mirar y callar. Has sido valiente al ser tan claro?aunque tengas en el cuerpo más de una cerveza.
-No lo sé, no estoy borracho-estaba muy nervioso-no podía aguantar lo que me pasaba y me lo he jugado todo a una carta?
-Ahora me toca a mí jugar-volví a tomarle de la mano y a mirarlo-¿Qué hacemos? Yo sé lo que siento, pero no sé qué hacer ¿Tu que has imaginado mientras sentías eso y callabas?
-¡Ni idea¡-me ocultaba algo-. Muchas noches no he podido dormir pensando en ti. No me preguntes porque.
-No, no-apreté su mano-, no voy a preguntarte. Ya has dicho lo que querías decir y has visto mi respuesta. Quizás tú hayas pasado algunas noches en vela, pero yo te he mirado a escondidas mucho tiempo.
-¿De verdad?-se paró mirándome incrédulo-¿Pensabas en mí? ¡Yo también¡ No puedo apartarte de mi mente.
No quise seguir aquella conversación ¿Para qué? Sabía que Ignacio había estado pensando en mí. Yo había estado pensando en él, lo había observado a escondidas, me había masturbado, asustado, imaginado que lo tenía entre mis brazos. Estaba seguro de cuáles eran sus deseos, sencillamente porque serían los mismos que los míos.
-He olvidado el dinero en casa y traigo muy poco-le dije-, así que vamos a ir un momento por más.
Sabía que no iba a decir nada. Ni siquiera uso la excusa tonta de que le tocaba pagar a él. Sabía lo que le estaba diciendo. Sabía que mis padres habían ido a una boda y que íbamos a estar solos. Su silencio era una enorme demostración de confianza en mí y, al mismo tiempo, una extraña manera de decirme que deseaba estar solo conmigo.
Caminamos hacia casa y me puse a hablarle de otras cosas. Me costó mucho trabajo buscar un tema que no nos llevara otra vez a lo mismo. Fuimos dialogando, como si nada hubiera pasado, hasta que llagamos a mi portal. Se paró en seco, miro hacia arriba como asustado y volviendo a mirarme, movió su cabeza con un claro signo de conformidad. Deseaba lo mismo que yo, y yo no sabía ni lo que deseaba.
Abrí la puerta de casa contento y le hice un gesto para que entrase. Era la primera vez que iba allí y miro alrededor con curiosidad. Estaba viendo donde vivía yo. Muchas veces, cuando nos veíamos en la calle, había estado a punto de decirle que me gustaría ver su casa. Las miradas de Ignacio parado en el centro del salón, hubieran sido las que las que yo hubiera lanzado en su casa. Sabía que quería conocer mi dormitorio y, sin otra intención que enseñárselo, lo lleve despacio por el pasillo y empuje la puerta.
-Aquí duermo-dije-, estudio, pienso, escribo. Es mi pequeño mundo.
-Yo también tengo el mío en medio de un manicomio-paso-y sé a qué te refieres. No lo imaginaba así.
-Yo no imagino el tuyo-no me separe de el-He intentado verlo cerrando los ojos, ero caigo en el error de pensar que debe ser como este.
-No, no es igual-respondió pensativo-, te llevare a verlo, pero te advierto que mis hermanos no te van a dejar tranquilo ni un momento. Ahora no entiendo porque hemos estado viéndonos siempre en la calle ¿Sabes una cosa? A veces he estado a punto de decirte que viniéramos a tu casa?Me parecía un atrevimiento.
No conteste. Yo había estado haciendo lo mismo. Quizás al pensar que me encontraba en mi terreno, fue un arranque por mi parte acercarme a él más de lo normal. Sin llegar a tocarlo, estaba frente a Ignacio mirándolo con total libertad, sin miedo a que alguien pudiera decirme con prejuicio?¡Estas mirando a un hombre¡. Si estaba mirando a un hombre, pero no a uno cualquiera para mí, aunque siguiera sin entender porque hacia aquello.
-¿No ibas a coger dinero?-me pregunto intrigado.
-Si-me quede pensativo-, iba a coger dinero. Ahora iré por él.
-Creo?-no se separó-creo que ninguno de los dos sabemos que hacer.
-No te equivocas-susurre-. Te juro que no me he visto en otra igual.
-Ni yo-respondió también con un susurro- ¿Qué se supone que deberíamos hacer?
-Se supone-dude-que lo normal, es decir, lo que hemos estado pensando a solas, ¿no?
-No soy capaz-bajo la vista-, una cosa es lo que uno piensa y otra cosa es hacerlo?¡Si hiciéramos todo lo que pensamos¡
-¡Hagámoslo¡-me arriesgue-. No voy a molestarme, al revés ¿Tú te molestarías?
-¿Qué?-aguanto la risa-¡He pensado en muchas cosas¡ Ahora que estamos solos?¡no sé qué hacer¡ Empieza tú.
-¡Que fresco¡-me puse mi mano en su pecho-¡Otra vez tengo que empezar yo¡ Te toca mover?
Mirando mi mano en su pecho comprendió que yo había dado un pequeño paso más, aunque nada fuera de lo corriente. Pareció darse cuenta de que había sido el el que había empezado todo aquello y, conteniendo el espanto, fue moviendo su cabeza lenta, inapreciablemente, hacia la mía. La fue inclinando y mis ojos descubrieron sus labios acercándose a los míos. Hubo todo un cumulo de sensaciones juntas, temor, vergüenza, ansias, deseo? Estaba excitado.
Sus labios cálidos se osaron brevemente sobre los míos. Jamás me había sentido tan afortunado y tan excitado. Retiro su boca en unos segundos, me miro con los ojos entornados y agacho la vista. Levante la mano que estaba en su pecho y, tomándole la barbilla, fui contundente.
-¡No¡, ¡Ahora no¡ ¡Sigue¡ ¡No lo dejes¡
Me pareció curiosamente arrepentido de lo que había hecho, así que mi otra mano se levantó hasta su cuello, tiro de su cabeza y se volvieron a unir nuestros labios, comencé a besarlo tal y como me salió del alma, tal como lo había imaginado algunas veces. Y así comenzó nuestro primer beso.
Seguíamos de pie en medio de mi habitación y comenzaba a oscurecer. Sus rasgos se fueron difuminando en la penumbra y quise verlo de otra forma. Tome sus manos y apretó las mías. Tire de él y dio un corto paso hasta unirse a mi cuero. Volvimos a besarnos, pero desesperadamente.
Estaba entrando en algo arecido a un éxtasis cuando se separó de mí.
-Me asusta esto Yoasme-susurro-¿Y si vienen tus padres?
-¡No¡- le hable al oído-volverán tarde de la boda. No tengas miedo. Lo único que debemos hacer es no tocar nada.
-¿Por qué?
-Lo que quiero decir es que no debemos dejar señales de haber estado aquí. Mi padre me mataría si se da cuenta de que he traído a alguien.
Me moví un poco pegue mi cuerpo a su costado. Volvió la cabeza despacio sin dejar de mirarme. El dorso de su mano estaba rozando mis pantalones y se movió casi con temor adelante y atrás. Un suave movimiento se convirtió en una suave caricia. Sentí un placer tremendo.
Sin decir nada, como temiendo incluso a ser oído, comenzó a voltearse de espaldas y mi vista se posó en su cuello y mis manos se aferraron a su cintura. Echo la cabeza hacia atrás hasta que se posó en mi hombro y apreté mi cuerpo contra el suyo. Me pareció que se retiraba un poco y se movía, y en unos segundos, note como caían sus pantalones al suelo.
Volví a pegarme a él pero sintiendo claramente que estaba en calzoncillos. Fue instintivo. Mis manos se movieron hacia su vientre y bajaron despacio hasta tocar su entrepierna. Suspiro entrecortadamente, casi sorprendido de que estuviese ocurriendo aquello. Supe que me estaba equivocando. También me retire un poco de él y abrí mis pantalones aprisa dejándolos caer y volviendo a apretarlo entre mis brazos.
Sentía tanta vergüenza como yo y por eso no hablábamos. Fui acariciando sus calzoncillos como si fueran su piel y sus dedos comenzaron a juguetear con mis elásticos mientras rozaba mi bulto por su culo con toda la delicadeza que me transmitía.
-No-dijo-no puede ser. Tengo miedo de estar aquí. Me gustaría estar en un sitio seguro.
-¿Prefieres que paremos?
Lo pensó y le costó trabajo contestar.
-¡No¡ hazme lo que quieras. Solo me importa que seas feliz tú.
Sabía que mis padres tardarían en llegar y, sin embargo, me asustaba la situación tanto como a él. Lo empuje poco a poco, caminando con dificultad, hasta que puso sus manos en la pared. Encontré sus nalgas por el color de la tela. Mi habitación estaba ya casi a oscuras. Agarre sus calzoncillos y tire de ellos hacia abajo con mucho cuidado. Se agacho un poco y apretó su culo contra mí.
Comencé a acariciar sus nalgas suaves y, de vez en cuando, mi mano se movía con rapidez hasta abarcarle el pene. No sabía por dónde empezar e Ignacio me lo aclaro. Tiro sin piedad de mis calzoncillos, agarro mi ene y lo restregó por su culo varias veces hasta llevar la cabeza entre sus piernas.
Me sorprendió notar que estaba entrando en él. Dolía, no lo había imaginado así, pero apreté poco a poco hasta que lo oí quejarse.
-¡Perdona¡
-Calla y sigue Yoasme, no podemos perder el tiempo
Agarre fuerte sus caderas y seguí empujando poniendo atención para no lastimarlo. Cuando me di cuenta, la cabeza de mi pene había pasado una barrera, estaba dentro de él. Tomo aire y empujo. Así supe que no estaba lastimándolo?y comencé a singarlo. Me daba lastima. Me parecía estar torturándolo. Solo su rostro, al volverse en la oscuridad buscando mi boca, me estaba diciendo que gozaba.
Seguí moviéndome, pero aquello no era nada parecido a una paja. El placer era infinito, inimaginable. Comencé a moverme más y más y nuestros gemidos se fueron mezclando en aquel rincón. Me vine al poco tiempo empujándolo contra la pared.
Al terminar Ignacio se fue de casa y continuamos encontrándonos en otros sitios.
26 Feb. 2018 (hace 772 días)
yoasme aqui les pongo otra de mi vivencias esta fue siendo un adolescente es especial para chavocurioso
26 Feb. 2018 (hace 772 días)
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